Empecemos otra vez

Ab. Dario Xavier Alejandro Ruiz

darioalejandro9@gmail.com

Para los ecuatorianos, nos es innato hablar de resiliencia. Es tan natural lo trágico que parecería que cada desastre local pasa desapercibido o lo olvidamos, miramos al cielo solo en los días soleados y sintiéndonos siempre felices y orgullosos del país que nos toco vivir. Ajenos al pesimismo, siempre con energía, ofreciendo sonrisas. Pasemos a ver lo dicho desde la fortaleza tricolor. Somos un conjunto de personas que han podido, a rastras y con fuerza sobreponerse a las adversidades propias de un país en subdesarrollo. Quizá, encontrando en esta resiliencia la mayor característica de ser ecuatoriano, que, junto con algo de valentía, y ganas de vivir bien, nos completan.

Vernos, como ejemplo, a nosotros, que hacemos nuestros días en medio de un conflicto armado interno que nos parece lejano o inexistente. Vernos, reunidos en uno de los países mas peligrosos, pobres y violentos de la región sin que esto afecte en nada las ganas de festejar. Vernos, luchando por hacer nuestra vida en uno de los países con menos oportunidades laborales, con el entorno laboral más complejo y, aun así, no desmayar en el intento. Esperando, y siendo el camino del cambio, una actitud positiva que además de expectante sea direccionada a la toma de buenas decisiones sociales. Somos un país de gente buena que, dentro de poco, creara centinelas de progreso local.

El cambio entonces, no es más que un “borrón y cuenta nueva”, empecemos otra vez desde cero planteándonos nuevos sistemas de mejoras, nuevas utopías sociales, y un horizonte donde la felicidad se justifique. Apropiémonos de las luchas sociales, del espacio urbano, de la ayuda a otros. Que la felicidad no venga de ignorar la realidad, pues que sea esta ultima la causa innata de ese calor familiar, esa algarabía que nace de compartir momentos con las personas que tenemos en nuestras vidas y si, de la misma felicidad también.