Polarización política ambivalente

Por: Sandra Beatriz Ludeña

¿Cómo influye la polarización en el país?  Apelo a la sociología política para la respuesta. Las circunstancias actuales del país están teñidas de una masiva ilegitimidad institucional como efecto político más claro de la pobreza.  Este efecto se arrastra desde la crisis bancaria y la dolarización de fines del milenio.

Las cifras actuales de reconformación de la pobreza y cambio en los indicadores estadísticos y financieros no alteran esta afirmación.  El desmoronamiento de la legitimidad de las instituciones, como responsables de la pobreza y las identidades de sus actores está intacto según mi forma de ver.

En este contexto de cosas, las instituciones políticas no han dado respuesta al desarrollo y peor aún, los partidos políticos.  La retina del pueblo está llena de resentimiento, acentuado por los liderazgos contra los causantes de la incertidumbre social.

De esta manera, en todo lo que se vive en el ámbito social, la crisis de representación opera desde un segundo plano. Si bien es cierto que los partidos políticos no son los responsables directos y centrales del modelo de desarrollo, pero sí fueron los principales agentes de su legitimación. No produjeron el modelo, pero sus deficiencias propositivas les convirtieron en sus defensores.

Tampoco pudieron ser agentes de cambio de las exclusiones sociales, por su conformación interna y por su misma naturaleza cuasiestamental y predemocrática; es más, justamente así aflora la polarización como herramienta ambivalente (vale para ambos lados), puesto que, al ser incapaces de traducir los votos en confianza e intereses de los actores en bien común, solo queda enfrentar al pueblo para que se entretenga y se desgaste en falsas pugnas.

El Ecuador sigue ostentando el “peor” escenario como país de la región; esto dice que vivimos en un país violento.  La polarización practicada cotidianamente ha contribuido lenta y consistentemente en la profundización de la crisis general.  

Un Ecuador donde sus ciudadanos indígenas se enfrentan contra los mestizos, donde los empleados formales se oponen a los trabajadores informales, un país con mujeres que enfrentan a los hombres, un país donde siempre hay dos bandos y, detrás una sola mano con poder que mueve los hilos.  De esta manera, la polarización da frutos que valen para cualquiera de los bandos y, eso no importa, mientras sirva para ocultar a los verdaderos culpables de la crisis social.

Cuando recorremos los pasillos de las instituciones, los ecuatorianos vamos por servicio, por seguridad jurídica, por ejercicio de derechos, pero, nos encontramos con instituciones polarizadas, por la ruptura del pacto de paz, así, Ecuador tiene un entramado y espeso mar de fondo.   Mientras se opere con polarización política, los factores de cohesión social se anulan y el panorama se oscurece.