Luis Jiménez Tenesaca
El tablero electoral se está moviendo de a poco con mira a las elecciones presidenciales 2025; entre uno de los retos de la siguiente administración será el fomentar el trabajo a los jóvenes. En este aspecto, la juventud representa una parte vital de la fuerza laboral y tienen el potencial de impulsar el crecimiento económico y la innovación. Sin embargo, la inserción laboral de los jóvenes ha sido un desafío persistente en el país. Y se han explorado diversas políticas públicas que pueden fomentar el empleo juvenil, mejorar sus competencias laborales y propiciar un entorno adecuado para su desarrollo profesional.
Se deben empezar a explorar políticas públicas eficaces y eficientes que fomenten programas de educación técnica y vocacional, que es esencial para equipar a los jóvenes con habilidades prácticas que se alineen con las demandas del mercado laboral. Estos programas pueden incluir formación en sectores como tecnología, manufactura, servicios y más.
A la par deben generarse más becas que permitan a los jóvenes acceder a la educación superior sin cargas financieras excesivas. Esta inversión no solo facilita el acceso, sino que también garantiza una educación de calidad que mejore su empleabilidad.
Se debe proporcionar subvenciones a las empresas que contraten a jóvenes trabajadores puede reducir el costo asociado con la formación y el desarrollo de nuevos empleados. Estos subsidios pueden ser temporales y vinculados a la contratación de jóvenes en su primer empleo.
Otra política pública aplicable sería reducir las contribuciones a la seguridad social para los jóvenes trabajadores y puede ser un incentivo adicional para las empresas, haciendo más atractivo el empleo juvenil para incentivar la implementación de programas específicos de primer empleo que motiven a las empresas a dar oportunidades laborales a jóvenes sin experiencia previa.
El sistema financiero también debe brindar acceso a microcréditos y financiamiento especializado para jóvenes emprendedores. También es fundamental proporcionarles mentoría y asesoramiento para asegurar que sus negocios sean sostenibles, acompañados de centros de innovación y coworking para crear espacios destinados al trabajo colaborativo (coworking) y centros de innovación donde los jóvenes puedan desarrollar sus ideas y proyectos, y acceder a recursos compartidos.
A la vez se deben desarrollar y promover plataformas digitales de empleo que faciliten la conexión entre jóvenes y posibles empleadores. Estas plataformas no solo sirven como bolsas de trabajo, sino que también pueden ofrecer recursos como asesoría para elaborar currículos y preparación para entrevistas. Organizar ferias de empleo específicas para jóvenes y establecer alianzas con instituciones educativas para que los estudiantes tengan acceso a oportunidades laborales desde temprana edad.
El marco jurídico es importante y se debe asegurar y reforzar leyes que prohíban la discriminación basada en edad, género, etnia u otras características al momento de contratar, para asegurar que todos los jóvenes tengan igualdad de oportunidades laborales. Desarrollar programas específicos que ayuden a la integración de jóvenes de comunidades vulnerables o en riesgo, garantizando que las políticas llegan a aquellos que más lo necesitan. Asegurar que los empleos ofrecidos a los jóvenes incluyan acceso a beneficios de protección social y condiciones laborales dignas.
El fomento del empleo juvenil requiere una estrategia multifacética que aborde tanto la oferta como la demanda de trabajo. Las políticas públicas deben ser inclusivas, adaptables y orientadas al futuro para crear un entorno donde los jóvenes puedan prosperar. Al invertir en educación, capacitación, y apoyo a los emprendedores juveniles, las sociedades no solo promueven el desarrollo individual de sus jóvenes, sino también el crecimiento y la estabilidad económica a largo plazo.
