Numa P. Maldonado A.
Como punto de partida, hoy repetimos, una vez más, que, en Ecuador y otros países de América Latina y el mundo, tachados de tercermundistas o subdesarrollados, una de las mayores falencias de la política gubernamental es la mala calidad de la educación, con carencias elementales en nutrición y salud, valores y pensamiento crítico. Carencias diseñadas a propósito por la geopolítica dominante y los malos gobiernos que convergen unidos para mantenerse en el poder y usufructuar de la riqueza nacional y la inequidad, a través del hambre, la ignorancia y la indiferencia ciudadana. Estas últimas, además, como importantes componentes de la educación retrógrada que hemos recibido y recibimos, y ha permitido que, triste y vergonzosamente, sigamos siendo el país o países que somos.
Hoy, a grandes rasgos, nos referimos al Pensamiento Crítico.
Todos los días pensamos, pero no siempre lo hacemos bien o responsablemente, o dirigido a nobles causas. Desde este punto de vista, con ser algo natural, el pensar bien se puede constituir, en un mundo tan cambiante como el de hoy, en una habilidad central: “pensar críticamente no solo ayuda a generar una opinión personal fundamentada, sino que también ayuda a resolver problemas complejos de muchas maneras”, pasando por un necesario alejamiento de caprichos, fanatismos, consignas cerradas o ciega obediencia a falsos pero carismáticos liderazgos. Pensar críticamente es pensar con cabeza propia, previo un adecuad proceso de reflexión y análisis, sopesando tesis contrarias y orientados siempre hacia el logro del bien común. Particularmente, ejercer con mucho rigor la autocrítica, de manera de ser lo suficientemente sensatos o valientes para reconocer los errores y equivocaciones, enmendarlas y cambiar. Y, hasta soportar la herrada o perversa crítica de aquellos, incluso amigos o conocidos nuestros de años atrás, que desgraciadamente no han podido superar la inmovilidad del pensamiento, particularmente en la esfera de lo político, propio de la “estupidez humana”.
¿Cómo ejercitar el pensamiento critico?
1) Indagar: determinar y comprender el problema; preguntarse por qué está planteado en esa forma, examinar si las soluciones o afirmaciones propuestas están basadas en hechos o razonamientos verídicos y, de no ser el caso, cuestionarlos.
2) Imaginar: como elemento importante en la elaboración de una idea. A un nivel superior, la imaginación identifica y revisa visiones del mundo y teorías alternativas o competitivas con mente abierta para identificar las fortalezas y debilidades de las evidencias, argumentos y supuestos propuestos.
3) Crear: asumir un equilibrio entre las diferentes formas de mirar el problema y, por lo tanto, el reconocimiento de sus posibles complejidades, para poder argumentar y justificar la propia posición de manera racional, de acuerdo con perspectivas existentes y formas reconocidas de razonamiento, o de nuevas.
4) Reflexionar o evaluar: proceso de autorreflexión sobre la perspectiva que se respalda, sus posibles limitaciones e incertidumbres. Implica cierto nivel de humildad, pues el proceso mental de pensar de forma crítica también supone la apertura a otras ideas (tomado de https://blogs.iadb.org/educacion/es/que-es-pensamiento critico/22-04-2024)
En conclusión: pensar bien es un proceso factible de alcanzar si decidimos vivir con libertad y siendo útiles y, en consecuencia, con bienestar y algo de felicidad y paz.
