Crisis socioeconómica ecuatoriana

Antonio Maldonado

“En los momentos de crisis social y económica. Sólo el conocimiento, la imaginación, la creación y sobre todo la conciencia se convierten y son herramientas más importantes para desarrollar el bienestar común”.

Nuestro país está atravesando por una crisis interna donde está en juego la supervivencia de los ecuatorianos. Su democracia enfrenta una situación de excepción como consecuencia de la crisis de seguridad que se ha vuelto insoportable a partir del 2021. Ecuador en el 2016 se encontraba en el segundo país más seguro de América; hoy se ubica en el país más peligroso. Este aumento en inseguridad se manifiesta, por una parte, en la crisis carcelaria que sufre el país, a partir de la fuga de algunos líderes de las bandas narcodelictivas. Esto muestra la debilidad en el sistema penitenciario que arroja cifras alarmantes de convictos asesinados y prófugos. Por otro lado, la intensificación de la delincuencia y de las actividades relacionadas con el narcotráfico han ocupado una presencia exponencial en el país en poco tiempo, intensificando la violencia en las ciudades costeras y penetrando en el tejido social ecuatoriano de forma masiva y progresiva. Para comprender mejor las causas de esta crisis de seguridad resulta clave entender el creciente papel que ocupa Ecuador, como exportador de cocaína al mundo.  Ante la dimensión de esta crisis, los partidos políticos, han mostrado su firme apoyo al decreto aprobado por el presidente Daniel Noboa, donde existe un plan de acción que reconoce la existencia de un conflicto armado interno, declara el estado de excepción, moviliza a las Fuerzas Armadas e identifica a una serie de grupos del crimen organizado como “organizaciones terroristas y actores no estatales beligerantes”. La aprobación de este decreto generó una respuesta por parte de estos grupos criminales expresada por medio de balaceras, explosiones o saqueos en las principales ciudades del país. Con el nuevo decreto, dichos grupos armados se han convertido en el objetivo militar, para sofocar esta ola enorme de violencia y reducir al máximo posible la capacidad de actuación del crimen y narco organizado. Con todo, esta crisis será una prueba relevante para los organismos de integración y cooperación nacional e internacional con el propósito de realizar una intervención conjunta y de esta manera sofocar su desarrollo y terminar en su totalidad con la narcodelincuencia organizada en nuestro país.