Ayer niña y hoy día ya puedo verte
convertida en mujer, tierna, exquisita,
amorosa en verdad, dulce todita,
que gozo y que ventura de tenerte.
Es bella de verdad, toda finura,
es hija idolatrada y cuan querida,
de sus abuelos, nieta consentida,
es un amor Ella, toda dulzura.
Que Dios que es la bondad por excelencia
a diario le procure su asistencia,
y la libre de males y de daños.
Que siga siendo como lucecita
mi nieta sin igual, mi LUCIANITA,
y continúe cumpliendo muchos años.
Acf.
