Por: Sandra Beatriz Ludeña
Nuestro país acaba de recibir el Informe a la Nación este pasado 24 de mayo y, lo que más ha impactado es la propuesta de un “nuevo Ecuador”, mas, luego de este sucinto informe Presidencial, me queda flotando una pregunta acerca de los derroteros por los que discurre hoy la reflexión social sobre y desde América Latina.
Parto de la idea de lo políticamente posible y, pregunto ¿qué está pasando con la región? Hay que analizar lo que se vive en Latinoamérica. Según mi punto de vista, existe una transición perceptible a través de los movimientos sociales (primero, años atrás, movimiento de los pueblos indígenas) y, más recientemente a través de la elección de varios gobiernos nacionales de tinte socialdemócratas que están cuestionando el modelo neoliberal y abriendo posibilidades hacia una transición a un modelo de desarrollo económico y de inserción en el mercado internacional.
Recordemos que la línea de gobierno de Chávez en Venezuela no ha sido cambiada por su sucesor Maduro, Lula en Brasil, Javier Miley en Argentina, Gustavo Petro en Colombia y Luis Arce en Bolivia, demuestran que el modelo neoliberal se ha agotado y que estamos en la búsqueda de una alternativa.
Aunque lo paradójico de estos gobiernos es que llegan al poder con un discurso contrario al modelo neoliberal y que, en la práctica siguen políticas neoliberales, matizándolas en ámbitos como la implementación de políticas sociales y redistributivas.
No obstante, en lo macroeconómico y la inversión de capital extranjero, todos estos gobiernos continúan con los lineamientos anteriores. En tal sentido, se puede ver que persisten los problemas sociales, pues, no han logrado del todo combatir la pobreza, generar suficiente empleo, reducir la emigración al extranjero, y disminuir la enorme desigualdad en la distribución del ingreso.
Por lo anotado, se ve cómo vivimos un problema social muy profundo. Esto abre la posibilidad de que se planteen estos grandes temas y que ahora se busque una nueva estrategia de desarrollo; a la cual, no se sabe cómo identificar: se habla del consenso pos-Washington, del movimiento anti-globalización, o anti-neoliberal, pero no se habla de una categoría positiva porque, en realidad, una política de corte socialista, también resulta amenazante para algunas minorías.
Según mi criterio falta redefinir esa categoría, que está de hecho detrás de muchas de las demandas de las sociedades actuales. En este sentido, no hay respuesta de los intelectuales sobre qué política se debería seguir hoy en día, pues, carecemos de pensamiento en esa dirección; hoy que hablamos de un “Nuevo Ecuador”, la reflexión social cobra poder, pues, requerimos propuestas urgentes, vitales, puntuales, nacidas de la sociedad, que den fruto.
