Nuevo llamado al humanismo

luis_pineda47@yahoo.es

El siglo XXI se ha caracterizado, desde sus inicios, de ser escenario de las mayores crisis que ha vivido la humanidad. Algunas de ellas son la continuidad de la problemática de las últimas décadas del siglo anterior. Son inquietudes de todos los días: el calentamiento global, crisis económicas, crisis políticas, coronavirus, migraciones masivas desde los países denominados del tercer mundo hacia los llamados “países desarrollados”, inseguridad social, crisis humanitarias por las guerras y el consumismo, deficiente atención a la salud, deterioro de la educación, desorientación de la niñez y juventud, adicciones a diferentes tipos de drogas, y un largo etcétera.

¿Qué hacer frente a estas realidades? Para tratar de responder a la interrogante, les proponemos unas reflexiones del padre Pedro Pierre, en su artículo “Aprendamos a ser humanos”:

“Cuando nacemos somos un ser inconcluso, pero con enormes capacidades en espera de desarrollarse. Nuestra existencia consistirá en desarrollar armoniosamente estas capacidades. Vivimos en un ambiente desfavorable que limita y destruye nuestras capacidades de vivir y convivir armoniosamente por el caos que caracteriza nuestro mundo, la violencia que sufre nuestro país, la agresividad que se manifiesta entre nosotros, la desesperanza por una organización social que nos explota, nos confunde y nos deshumaniza.

Esta situación nos exige preguntarnos sobre el sentido de nuestra existencia y los valores de nuestra identidad de ser humano. A lo largo de nuestra vida, aprendemos muchas cosas, menos a ser humano en su totalidad. En la escuela aprendemos a leer, escribir, conocer la historia, la geografía, la física, las matemáticas, la literatura, etc. Pero bien poco aprendemos a pensar, reflexionar y discernir. En la universidad aprendemos una o varias profesiones, nos capacitamos para ser buenos profesionales, nos especializamos en lo digital, etc. Pero no aprendemos a convivir los unos con los otros y con la naturaleza. Con las religiones aprendemos a obedecer a Dios sin darnos cuenta que, muchas veces, son nuestros propios deseos y voluntades que le prestamos a Dios.

El desafío actual es rescatarnos y cultivar lo que no hemos desarrollado: aprender a ser humano como debe ser. Esta tarea se podría resumir en desarrollar tres dimensiones que hemos marginado: pensar, convivir y autocrearnos.

En América Latina tenemos en la persona del brasileño Paulo Freire uno de los mejores pedagogos del planeta, que nos enseña primero a pensar: pensar leyendo, pensar escribiendo, pensar calculando, pensar aprendiendo todo lo que se nos quieren enseñar en las aulas, es decir, aprender a saber quiénes somos, por qué existimos, para qué servimos.

El paso siguiente para ser más humano es aprender a convivir con otros y con todos. Cuando llegamos a la universidad, hay que seguir pensando, pero darnos cuenta que uno no está sólo, no vive solo, no aprende sólo, no crece sólo. Por lo mismo, tenemos que aprender a convivir, porque ‘ser humano’ es juntos ser y hacernos felices.

¿Y lo de autocrearnos como ser humano? La palabra ‘humano’ viene de ‘humus’ que significa ‘tierra’, tierra fértil. La tierra, o sea, la naturaleza y el cosmos, es la cuna de la vida y del amor. Eso es la tercera dimensión humana después del pensamiento y del convivir: Eso es la espiritualidad.”