El porno: puritano o libertino  

Por: Lcdo. Augusto Costa Zabaleta 

“Destruimos lo que no valoramos, y así mismo no podemos valorar lo que no sabemos”. 

La pornografía suele llegar a tu vida como un invitado inesperado y se queda a vivir con ella como si fuese su dueña; este es un vicio que te invita a un sexo que ensucia el alma y te enferma el espíritu, termina reduciendo tu sexualidad, te roba la alegría y luego te arrebata el placer mismo; a este gozo ficticio que no te produce felicidad y que causa grandes heridas a las personas que te rodean; hay quienes lo ven como un entretenimiento, otros, incluso lo justifican como educación sexual, pero es un saqueo de tus emociones y una pérdida de libertad; el éxtasis que crees encontrar en esa farsa evapora las delicias de la sensualidad; es un espejismo que te deforma por dentro. 

Dios nos proveyó disfrute para que nos expandiéramos y amaramos sin que dejara de ser un gozo y elevación de nuestro espíritu, pero la pornografía degrada lo humano, lo desprecia, lo hace desechable; es una mentira sobre las relaciones íntimas, nos muestra una distorsión, una alternativa irreal, delirante y absurda. 

Los adictos a la pornografía son como niños que no pueden dormir porque confunden la realidad con lo que vieron en una película de fantasmas; asumen como cierto esas escenas en las que se finge gozo a pesar de que en su contacto es deshumanizado, extravagante, árido; se levantan a trabajar en vela porque se quedan viendo la ficción de relaciones utilitarias que desdibujan la verdadera esencia del amor; esta es una perspectiva desfigurada y trastornada que tienen como resultado un vacío insostenible; se ha presenciado el declive de personas que en estos artificios feroces han perdido sus familias toma su trabajo y su autoestima. 

La pornografía promete placeres insospechados, pero solo conduce a la obsesión, al extremismo, a la soledad, a la apatía y no te sorprendas a la pérdida de disfrute sexual; que no suene exagerado, esta es una actividad que estrangula al sexo, aunque por lo general, se piense que lo incentiva; el porno es un calabozo de culpas, de irritaciones y de decepción; como toda adicción te llena de agresividad y te roba el control; como si no fuera suficiente altera la toma de decisiones, corrompe el funcionamiento cognitivo y altera la bioquímica, es un avance indetenible al abismo de la impotencia, de las frigidez, de la eyaculación precoz, de la depresión, del bochorno y del aislamiento; esto es una pandemia silenciosa. 

Se considera un adicto a quien no puede dejar de hacer una actividad que le produce un perjuicio; este daño puede ser físico, psicológico y social; el alcoholismo, por ejemplo, no solo desbasta físicamente, tiene terribles consecuencias personales, destruye carreras, familias, reputaciones; cuando llega a niveles elevados, los daños al entorno son tan nocivos como los físicos. 

Estudios de la Universidad de Cambridge en la zona del cerebro confirmaron que el porno desata problemas depresivos, de ansiedad y de concentración, sin olvidar las mencionadas dificultades en las relaciones sexuales. 

Lcdo. Augusto Costa Zabaleta 

Ced. # 1100310455