En su mundo de colores
de canciones y juguetes,
los pequeños van y vienen
estrenando una sonrisa.
Niños llenos de alegría,
de calor y de ternura,
nos alivian los tormentos
con sus ojos cariñosos.
Niños grandes y pequeños,
niños todos cual cometa
que se encumbran por los cielos
y nos dejan sus estelas
En sus horas más tempranas
nos desgranan sus festejos,
nos endulzan los dolores
y nos pintan los paisajes.
En su mundo de colores
se aproximan a la vida
con su carga de diamantes
y ocurrencias bendecidas.
Niños buenos, niños siempre
al contacto con sus almas
se agigantan los minutos
de su mano candorosa.
