El miedo, mecanismos y reacciones 

Por: Lcdo. Augusto Costa Zabaleta 

Venimos de un recorrido por los maravillosos mecanismos de nuestra perfección biológica, reacciones que forman parte del ser primario que somos, de nuestro componente animal; nos presenta caminos de ida y vuelta del cerebro al cuerpo; en cambio, en la mente el miedo ópera de una manera distinta, anda por caminos que pudiéramos considerar torcidos hasta perdernos; ya hemos visto que ante un hecho concreto, el organismo modifica el ritmo cardíaco, agudiza la capacidad visual, se enfría, aumenta el flujo sanguíneo, activa hormonas y neurotransmisores; en ocasiones el sistema autónomo reserva toda su energía y paraliza el cuerpo.  

La angustia, la ansiedad y el estrés, son palabras que siempre asociamos con elementos negativos, pero algunas veces las confundimos, todos nos pueden hundir. 

La angustia es una emoción que puede producir estancamiento, es una sensación que se hace compleja de definir porque quienes la padecen la encuentran imprecisa y difusa; ha sido ampliamente estudiada en el psicoanálisis, disciplina en la que se le da enorme importancia; la angustia es quizás una de las emociones humanas que más a atormentado a los poetas y a los filósofos, porque tiene relación con principios y valores fundamentales. 

La ansiedad, por su parte, cómo es una prima aterrorizada de la angustia, es una manifestación del miedo; vivimos con temores, que nos echen del trabajo o qué nuestra pareja nos deje; estas ideas causan reacciones psicológicas similares a las que serían naturales cuando vemos a una tarántula, con la diferencia de que no son un hecho concreto; pues la ansiedad es precisamente vivir con el pedal a fondo, incluso cuando estamos durmiendo; esta es más riesgosa manifestación, precisamente porque alarga en el exceso las condiciones catastróficas del estado catabólico,  una demostración más cercana puede ser la de una persona que pasa el día bajo el yugo de drogas estimulantes. 

El estrés tiene manifestaciones similares a las del miedo, pero, a diferencia de la ansiedad, se produce por un hecho concreto, como conflictos personales, una mudanza o las estrecheces económicas; no quiero expresar con esto qué sentir estrés es mejor que tener ansiedad, incluso puede ser, pero si tenemos pocas posibilidades de resolver las causas que lo producen, la única ventaja que tiene es que se hace más fácil de definir y que potencialmente se aligera cuando el detonante se resuelve o colapsa. 

En resumen, podemos dividir de un lado el estrés, qué es una reacción a eventos concretos como las demandas laborales o entrega de un libro a tiempo; es decir, un evento específico; del otro lado tenemos a la pareja de la ansiedad y la angustia que se activan con detonantes menores concretos; la primera se origina entre una amenaza que la mente define como concreta, aunque no sea cierto o haya sido exagerada por nuestro esquema de pensamiento; la angustia, aunque se manifiesta de forma similar a la ansiedad, tiende a debilitar mucho más la voluntad de acción. 

Exploraba en mi mente y encontré un terreno en el que no había sembrado. 

Lcdo. Augusto Costa Zabaleta 

Ced. # 1100310455