Por Ruy Fernando Hidalgo Montaño
El sábado 1 de junio se celebró el día del niño hablar de ellos es bastante complicado, porque en ellos se esconde un mundo aparte, que encierra ternura, magia, miedo y muchas veces soledad y maltrato de individuos despreciables que abusan de su inocencia y tierna candidez haciéndolos victimas de las más salvajes atrocidades, como de las más ruines bajezas que ni siquiera las más feroces fieras cometen en contra de sus crías.
Es que la maldad del hombre parece haberse perfeccionado en estos tiempos tan violentos y crueles que tenemos que vivir actualmente, a muchos infantes les toca habituarse a ser adultos a muy temprana edad, renunciando a jugar como cualquier chico de su generación, lo que es peor deben renunciar a sus sueños y eso es imperdonable en una sociedad que se presume de civilizada. En varios hogares ecuatorianos los niños son el sustento de los mismos, y en otros casos son utilizados por sus propios padres para mendigar en las calles de las ciudades del país.
El mundo consumista en el que nos desenvolvemos, lamentablemente consigue, escoger un día del calendario para homenajear a seres importantes en nuestra convivencia diaria, cuando lo ideal sería que se ejecuten políticas que estén destinadas a mejorar las condiciones de vida de estos seres, en este caso los niños, pero con un trabajo continuo, sostenido y equitativo que traiga beneficios de largo plazo para los infantes del Ecuador.
Ya entrando en materia de lo que representan los niños en las vidas de cada uno de nosotros, alguien decía que los niños son fiel reflejo de lo que los mayores somos capaces de sembrar en sus sentimientos como en sus mentes, Aquí creo que caben aquellas frases tan populares que rezan así, “Todo aquel que siembra vientos cosecha tempestades” Y “Aquel que emana ternura casi invariablemente cosechará amor y comprensión”
Los niños son un diamante en bruto que Dios nos ha encomendado en nuestras manos, para que lo vayamos moldeando hasta convertirlos en seres humanos prudentes, sensatos, solidarios, sonrientes y felices. Pero muchos padres o encargados de guiar a los pequeños, equivocan a mi criterio la misión, y los vuelven intolerables, imprudentes, egoístas, tristes e infelices, por ende, amargados y solitarios. Es que muchas personas confunden lo que es un niño pilas con uno que es descortés y hasta cruel en ciertas ocasiones, por ejemplo, se debería enseñar a los niños que hay un momento y un lugar, para hacer ciertas preguntas por que pueden molestar o herir a alguien, preguntas tales como, ¿Mamá por qué, ese señor es negro? o ¿Por qué, esa señorita no puede caminar? Todas estas cosas aparentemente sin ninguna importancia van formando a una persona buena y gentil, y contribuyen a una convivencia armónica y pacifica entre todos.
Los niños son como una esponja que absorben todas nuestras enseñanzas y ejemplos de nosotros depende que estas sean positivas y de provecho para ellos, recordando siempre que todo lo que seamos capaces de inculcar en los infantes de hoy se verá reflejado en la sociedad del mañana. Para que los niños sigan siendo ese contacto directo con la ternura.
