El cinco de junio de 1895, el general Eloy Alfaro, en Gatazo, provincia de Chimborazo, obtuvo el triunfo de la revolución alfarista e impulsó el Liberalismo, doctrina y partido político de los liberales, que representaba a la burguesía costeña, en marcada oposición a las fuerzas conservadoras de los latifundistas de la Sierra. La novela A la Costa de Luis A. Martínez es la fiel expresión de la ideología e intereses de estos dos partidos. Alfaro manifestaba que “la libertad se consigue en los campos de batalla con el arma al brazo”.
Las conquistas del Liberalismo se reflejan en la Constitución de 1906: separación de la Iglesia y el Estado, creación del Registro Civil, la Ley de Manos Muertas, libertad de pensamiento y de expresión, ejercicio de la función pública por parte de los sectores sociales, y garantía de la educación fiscal, laica y gratuita en beneficio de la sociedad y de la mujer.
Cada año, el cinco de junio se conmemora con eventos cívicos y educativos que celebran el legado de Eloy Alfaro y la revolución liberal. En colegios y universidades, se realizan jornadas de reflexión sobre los logros y desafíos del liberalismo en el Ecuador contemporáneo. Este reconocimiento constante subraya la importancia de los valores de libertad y justicia en la construcción de una sociedad más democrática y equitativa.
El paladín de la revolución de junio exclamaba: “¡El derecho y la libertad nunca mueren!” ya que son inherentes a los hombres y subsistirán a través de la historia.
¡Viva la Patria por la libertad incondicional!
Herminio Guaya
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