Qué mismo pasa entre los mandatarios Daniel Noboa y Verónica Abad

Rafael Riofrío

Recientemente, voceros del presidente Daniel Noboa han tildado a la vicepresidenta Verónica Abab de “enemiga del gobierno”. En respuesta, ella los acusa de hostigamiento para “forzarla a renunciar y evitar que asuma la Presidencia cuando Noboa se presente a los comicios de 2025”. Las relaciones entre los dos mandatarios están rotas desde la campaña electoral, al dar declaraciones contrarias a la propuesta de ADN, razón por la cual, una vez ganadas las elecciones, para mantenerla lejos, fue enviada como Embajadora a Israel.

Hace poco el socialcristiano Esteban Torres, viceministro de Gobierno, señaló que “sería nefasto para el país que Verónica Abab asuma el poder, porque lo primero que hará es revertir las victorias en la lucha contra la impunidad y la inseguridad”. Ante estas declaraciones nos preguntamos cuáles son las victorias, dónde están los resultados. Las fuentes de trabajo disminuyen, la educación y salud siguen desatendidas, la inseguridad crece cada día. En Manta asesinan dentro de un circo a un asambleísta alterno y a su esposa. El presidente se jacta del denominado “Plan Fénix” para el cual elevó el IVA al 15%. Ahora menciona que el fortalecimiento del fracasado plan, requiere la eliminación del subsidio a los combustibles.

En el brumoso escenario y en medio del aislamiento político, la figura de la vicepresidenta Verónica Abad empieza a erigirse como símbolo de la controversia, pero también de la resistencia a un gobierno prepotente que cree que haberla enviado a una zona de guerra es hacerle un favor. A esto se suma el presunto involucramiento de su hijo en el caso de “tráfico de influencias” en la vicepresidencia, por ello quieren obligarla a regresar a Ecuador a defender a su hijo y a que testifique; sin embargo, no le conceden el respectivo permiso. Esto no parece una acción judicial, sino una maniobra más en el afán de destituirla.

Cierto medio de prensa, en su editorial, expresó que “la capacidad de Abad para soportar tantas humillaciones es admirable y al mismo tiempo sospechosa”. Pero más sospechoso es la intención del gobierno de querer esquivar la sucesión presidencial cuyos procedimientos se contemplan en la Constitución, hacer lo contrario sería una violación a la Carta Magna y a las leyes vigentes, debilitar más la pseudo democracia y, sobre todo, una burla a la voluntad popular que los eligió a los dos.

El pueblo ha empezado a preguntarse y preocuparse por qué el presidente Noboa, durante su mensaje a la nación, no explicó nada acerca de las relaciones políticas con su vicepresidenta, y si hay razones legítimas, para la separación de Verónica Abad, el pueblo tiene derecho a conocerlas. Quizá lo más probable es que sea destituida por no conseguir que el régimen criminal de Netanyahu pare el genocidio contra el pueblo palestino.