Leonardo Chamba H.

Banda de Malacatos. Las bandas populares, o bandas de pueblo, han contribuido a despertar aficiones y a mantener el gusto musical de los habitantes rurales. En casi todas las poblaciones de la provincia de Loja han existido grupos de músicos, con instrumentos adquiridos particularmente por aficionados, que se reunían ocasionalmente para tocar en las festividades pueblerinas. Estas bandas se componían ordinariamente de un cornetín, un clarinete, un bombardino, un tambor y un bombo. En los barrios campesinos había tocadores de pífanos y flautas, con acompañamiento del infaltable bombo, para los pases de niño y el traslado de imágenes. En los pueblos fronterizos, las voces de los cantores solían acompañarse con el golpe de cajón, para acompasar el ágil zapateado de las “chilenas”, de rítmicos y elegantes contoneos. Cuando faltaban los instrumentos de viento, los adolescentes campesinos utilizaban las hojas de los árboles para entonar sus cánticos “tristes”. Y en la soledad de los campos y en los momentos de descanso de sus diarias faenas, el hombre de cualquier edad y tiempo se ha servido de su boca para silbar y de su garganta para el canto, cuando ha querido expresar sus alegrías ocasionales o sus tristezas cotidianas (Jaramillo Ruiz, BCE).
En Malacatos han aparecido varias generaciones de hombres dedicados al cultivo de la música. Se puede mencionar primeramente a don Miguel Cabrera, cuyo domicilio, ubicado en la esquina nororiental de la plaza del pueblo, tenía sus puertas siempre abiertas para recibir a los visitantes que concurrían a la fiesta del 30 de agosto. Don Miguel era el cantor vitalicio del templo parroquial y un magnífico ejecutante del viejo piano que tenía en el salón acogedor de su casa.
Cuando el sacerdote Simón Rodríguez Jaramillo fue designado cura párroco de Malacatos organizó la primera Banda de Músicos, alrededor de los años de 1880. Esta banda se incorporó a la Expedición del Sur, comandada por el general Francisco J. Salazar, quien inició en Loja la campaña de la restauración contra la dictadura del general Ignacio de Veintimilla. Terminada la campaña, los músicos se dispersaron, unos se quedaron en Quito y otros regresaron a Loja y se integraron a agrupaciones locales.
Algún tiempo después fue creada la segunda Banda Músicos de Malacatos, gracias a la generosidad del ciudadano don Manuel Ignacio Godoy, nacido en este valle subtropical, quien había logrado establecer con su trabajo un apreciable capital. Importó un valioso instrumental completo y lo donó a su tierra nativa, costeando de su peculio al maestro instructor. Con el paso de los años, poco a poco fue desapareciendo la agrupación, por causa del fallecimiento de algunos de sus integrantes, por haberse otros incorporado a bandas del ejército en las distintas ciudades del país, así como por la emigración a diversos lugares de nuestra nación e incluso del exterior
Algunos de los instructores que han dirigido en distintas épocas la Banda de Malacatos han sido: Daniel Armijos Carrasco (1946); además, el maestro José María Bustamante, quien permaneció como director de esta agrupación desde 1960 hasta 1965, y en forma ocasional desde 1966 hasta 1970 (Jaramillo Ruiz, BCE) (Continuará).
