Quilanga, 07 de junio 2024
Ulbio Angel Velez Torres nace en la parroquia, hoy cantón Quilanga, el 05 de noviembre de 1951, en el hogar de don Hipólito Vélez Ojeda y doña Teresa de Jesús Torres Hidalgo, quienes procrearon a Ulbio Ángel, el primogénito, luego vienen en su orden Whittman Aquilino, Eiser Oswaldo, María Esperanza, Flor Mercedes, Gladys Teresa, Cecilia Isabel, María Mirella, Patricia, Katty Vitalina, Marta Elizabeth, Mónica Janeth y Xiomara del Rocío. Entre la niñez y adolescencia emigraron a la provincia de El Oro e hicieron su nido familiar en la ciudad de Machala; contrajo matrimonio con Ceci Isabel Salazar, sus dos hijos Juan Ángel y Juan Andrés.
Nunca olvidó su terruño, su entrañable barrio Pisaca, la tierra de sus padres ocupó un lugar privilegiado en su corazón y cada que podía visitar llegaba con sus atuendos para divertir a pequeños y grandes con sus creaciones artísticas, con facilidad hacía reír y llorar con sus versos, recreaba en sus obras muchos personajes e historias de pueblos y ciudades, de palabra elocuente y sencilla para comentar la realidad cultural y del país, sin temores entablaba diálogos en la calle y fue, precisamente, la calle su lugar privilegiado para presentar sus obras.
Por el año 2022-2023 buscaba un espacio en Quilanga para forjar nuevos líderes en el arte, la comunicación, allí intercambiamos ideas por el cuidado de la naturaleza, por el turismo, por recuperar los valores de la paz de Quilanga, junto a sus hermanos visitaron con frecuencia y buscaban un espacio, el GAD la acogió por unos meses, para experimentar luego el sin sabor de ser despedido, en su casita de alquiler puso su teatro el telón y fue en agosto del 2023, unas veces solo, en otras ocasiones acompañado realizó “Agosto, mes de las artes”. Sus hermanos estuvieron siempre allí para apoyarlo.
Su muerte me entristeció, pero me llena de esperanza el revisar las redes sociales y encontrar mensajes que define su paso por la vida: “¡A ese loco lo conocí un poco, hacía talleres de teatro gratuitos, salía a las calles a protestar, a veces solito! Hablaba indignado de la situación política siempre con una mirada crítica. Su ejemplo de lucha y Rebeldía me contagió… Fue un honor haber sido testigo de tu vida dedicada” (Melisa Cedeño). “Siempre te recordaré como el hombre alegre, generoso, de buenos hábitos, culto y amable” (Víctor Sánchez) “Hoy, Naún Briones se ha ido otra vez. Gracias por tu irreverencia. Gracias por tu coherencia y fuerza en los escenarios. ¡Gracias por tu arte!” (Viviana Ruiz)
El medio digital Salitroso tv destacó: “Adiós a un Ícono del Teatro Independiente. Ángel Vélez, una figura emblemática en el ámbito cultural, se destacó por su compromiso con el teatro desde una perspectiva irreverente y crítica del sistema. Durante su carrera, dirigió el Departamento de Extensión Cultural de la Universidad Técnica de Machala (UTMACH) y fue el alma detrás de más de veinte producciones teatrales. Fundó el teatro El Telón y desarrolló el proyecto Cinegamia junto a sus hijos en el barrio Velasco Ibarra, donde creció.
En los años 80 y 90, Vélez impulsó el movimiento cultural independiente Frente de Rescate de la Cultura, en colaboración con el actor y director quiteño César Santa Cruz y otros artistas. Este movimiento integró diversas expresiones artísticas como la música, la plástica, la poesía, la danza y la literatura, promoviendo una visión inclusiva y popular de la cultura. Fue un pionero del teatro de calle y un crítico severo de la Casa de la Cultura, a la que acusaba de ser elitista y desconectada de las expresiones culturales populares. Su voz y su trabajo incansable dejaron una huella imborrable en la escena cultural ecuatoriana”.
¡Ha muerto el señor del teatro!, me dijo mi sobrina al comunicarme el fallecimiento de Ulbio Ángel Vélez Torres (1951-2024), distinguido paisano, hombre de bien e irreverente. Quilanga te va a recordar como el actor, director y gestor cultural incansable, cuya pasión y dedicación al arte serán la inspiración de futuras generaciones. En la tierra le quedamos debiendo, pero el Señor y dueño de la vida lo recibe sonriente.
