El Principio 90/10

Diego Lara León

El Principio 90/10, desarrollado por Stephen Covey, establece que el 10% de la vida está compuesta por cosas que nos suceden, mientras que el 90% está determinado por cómo reaccionamos a esos sucesos. En otras palabras, nosotros no tenemos control sobre el 10% de lo que nos pasa, pero sí tenemos el control total sobre el 90% de nuestras reacciones. Este principio se basa en la idea de que nuestra actitud y nuestras respuestas a las circunstancias tienen un impacto mucho mayor en nuestra vida que los propios eventos.

Por ejemplo, imaginemos que estamos desayunando y accidentalmente derramamos café sobre nuestra camisa. Este evento en sí mismo es parte del 10% que no podemos controlar. Sin embargo, la forma en que reaccionamos a este evento cae dentro del 90%. Si elegimos reaccionar de manera negativa, gritando y quejándonos, afectamos negativamente nuestro estado de ánimo y el de quienes nos rodean, posiblemente arruinando nuestro día. En cambio, si aceptamos el incidente con calma, cambiamos nuestra camisa y continuamos con nuestro día, minimizamos el impacto negativo del evento.

Aplicar el Principio 90/10 no es sencillo, requiere un cambio de mentalidad y práctica consciente. No es fácil cambiar la forma en que reaccionamos, especialmente si estamos acostumbrados a dejar que los eventos dicten nuestras emociones. Sin embargo, con práctica y perseverancia, podemos entrenarnos para responder de manera más positiva y constructiva.

El primer paso para aplicar este principio es reconocer que tenemos control sobre nuestras reacciones. Esto implica una toma de conciencia y una autorreflexión. Debemos ser conscientes de nuestras respuestas automáticas y preguntarnos si están ayudando o perjudicando a nuestra situación.

Ante un evento desafortunado, es útil hacer una pausa antes de reaccionar (respirar y contar hasta diez, si luego de esos diez segundos no se han calmado, cuenten hasta cien o hasta mil o hasta un millón). Esta pausa nos da el tiempo necesario para evaluar la situación y elegir una respuesta que sea beneficiosa para nosotros y para los demás. Por ejemplo, si recibimos una crítica en el trabajo, en lugar de reaccionar defensivamente, podemos tomarnos un momento para considerar la crítica de manera objetiva y decidir cómo podemos usarla para mejorar.

La empatía es otra herramienta poderosa en la aplicación del Principio 90/10. Al intentar ver las cosas desde la perspectiva de los demás, podemos moderar nuestras reacciones y responder de manera más comprensiva y efectiva. Esto es particularmente útil en situaciones de conflicto, donde nuestras reacciones pueden o complicar la situación o ayudar a resolverla pacíficamente.

El Principio 90/10 puede mejorar nuestra toma de decisiones a nivel personal y laboral. Al enfrentar problemas y desafíos, en lugar de reaccionar impulsivamente, podemos tomarnos el tiempo para evaluar nuestras opciones y elegir la mejor acción a seguir. Esto nos permite tomar decisiones más informadas y efectivas, lo que puede conducir a mejores resultados personales, familiares y profesionales.

Les sugiero pensar un momento como trabajan ustedes ese 90%.

@dflara