Atemorizados por la delincuencia y el gobierno

Antonio C. Maldonado V. 

a.maldonado2010@hotmail.com

En la actualidad y difundido por los medios de comunicación, a fin de combatir la llamada delincuencia organizada y criolla, la Fuerza Pública, esto es, las Fuerzas Armadas y la Policía Nacional, que al momento se consolida con el Decreto Ejecutivo que dispone en el nuevo Reglamento a la Ley de Defensa Nacional, en el artículo 25, se dispone que, en medio de un Estado de Excepción, la Policía Nacional se subordinará a las Fuerzas Armadas, esto es, en definitiva que la Policía Nacional aunque sea circunstancialmente pierde la autonomía y que ya se llevó a efecto en la ciudad de Manta, provincia de Manabí, en la que cumple su misión de combatir la criminalidad y el tráfico de drogas el Alto Mando de las Fuerzas Armadas y la Policía Nacional, desconociéndose hasta el momento los resultados de esta medida, solo lo que parcialmente se informa.

Desde el 17 de julio de este año, el Presidente de la República Daniel Noboa Azín, comandando la Fuerza Pública, esto es militares y policías se trasladó a la ciudad de Durán – provincia de Guayas-  con la finalidad de extirpar de ese cantón la delincuencia de todo orden, esta actitud que puede ser necesaria mantiene también atemorizados a los habitantes algunos de los que justifican esa actuación y otros, puede decirse la mayoría no están totalmente de acuerdo porque sus actividades normales en unos casos total y en otros parcialmente se alteran, lo que produce vivir en un estado de terror, porque los operativos de la Fuerza Pública son noche y día, en algunos casos encontrando en los locales donde habitan los delincuentes, armamentos de todo calibre, municiones, dinero y celulares, etc. con los que la criminalidad actúa; esperemos que en el menor tiempo posible y cumplida la misión dispuesta por el “Comandante en Jefe” Presidente Daniel Noboa Azín, den los resultados que se espera ya que la movilización a la localidad de Durán a más del personal es principalmente en vehículos de combate tácticos modernos con su respectivo material.

Si bien lo citado atenúa un poco la tranquilidad del colectivo nacional en medio de la celebración de festividades como la Fundación de Guayaquil, continua la crisis de la Administración Pública por la pugna permanente entre los directivos o integrantes de las Funciones del Estado, como sucede en la Asamblea Nacional difundida en los medios de comunicación ya sea en el Consejo de Participación Ciudadana y Control Social –CPCCS- que no puede salir del embrollo del nombramiento del Presidente del Consejo de la Judicatura.

La colectividad nacional quiere vivir en paz alejada del temor que si bien se lo mezcla con festividades no se paraliza en ninguna ciudad y que pronto se solucione la crisis de la energía eléctrica, desocupación, salud y educación. 

Loja, 18 de julio de 2024.