
En el cantón Olmedo es muy tradicional el bocadillo, al igual que el café. Emprendedores locales destacan con productos estrellas y uno de estos es Café y Bocadillos “Don Luchito”, proyecto de vida de una familia, que pasa los conocimientos de generación en generación, para obtener los derivados de la caña de azúcar.
Tradición
Olmedo, considerado uno de los cantones más pequeños y más jóvenes de la provincia de Loja, tiene un clima agradable; y sus habitantes poseen el conocimiento, fuerza y vitalidad que muchos jóvenes podrían anhelar.
Este pueblo vive de la actividad agrícola, en especial, la producción de café, así como también de la caña de azúcar, maní, entre otros.
La producción de caña de azúcar es una tradición que no ha muerto a pesar del paso de los años, los habitantes utilizan este producto para generar azúcar, miel, panela y destilar alcohol, este último conocido comúnmente en la provincia de Loja como “punta”.
Proyecto
Café y Bocadillos “Don Luchito” es un emprendimiento que lleva más de 25 años y destaca esta tradición, así lo señaló Byron Ayala Espinosa, hijo del propietario del negocio.
Relató que todo empieza con la siembra de la caña, luego de 12 meses es cortada y llevada a una planta de procesamiento, donde es trozada debido a que su tamaño supera los 2 metros; posterior la envían a la molienda o ramada para extraer el jugo —conocido como guarapo—, el cual puede ser bebido solo o con limón, naranja o un chorro de licor (piquete). El resto va a la evaporadora (olla) y empieza a hervir, dando lugar, primeramente, a la cachaza: una espuma dulce; quienes la muelen señalan que tiene gran variedad de vitaminas y previene la anemia.
Tras pasar más de 2 a 3 horas, el jugo se convierte en miel hasta casi ser azúcar y —cuando está cerca de enfriarse— pasa a los moldes para volverse panela.
En cambio, para elaborar los tradicionales bocadillos, relató que la panela es nuevamente transformada en miel, luego le agregan el maní y pasa, otra vez, a los moldes, para obtener el producto o también los blanqueados y alfeñiques; estas deliciosas golosinas son un símbolo típico del cantón. (I)
