El Día Nacional del Administrador Público ecuatoriano: un reconocimiento necesario y urgente

Cada 31 de julio, celebramos el Día Nacional del Administrador Público Ecuatoriano, una fecha que debería resonar en el corazón de cada ciudadano y en las instituciones del Estado. Este día no solo es un homenaje a quienes hemos elegido esta noble profesión, sino también una oportunidad para reflexionar sobre el papel crucial que desempeñamos en la construcción de un Ecuador más justo, eficiente y transparente.

La administración pública es el motor que impulsa el funcionamiento del Estado. Somos los encargados de diseñar, implementar y evaluar políticas públicas que buscan satisfacer las necesidades de la ciudadanía. Sin embargo, a menudo nos encontramos en la penumbra, invisibilizados por un sistema que no siempre reconoce la importancia de nuestra labor. La falta de mecanismos normativos e institucionales que respalden nuestra profesión ha llevado a una confusión generalizada entre el rol del administrador público y el del servidor público, lo que ha menoscabado nuestra identidad profesional.

Desde la creación de la Escuela de Administración Pública en 1958 en la Universidad Central del Ecuador, hemos recorrido un camino lleno de desafíos. La Ley de Administradores Profesionales, promulgada en 1998, fue un avance significativo, pero aún presenta confusiones que debemos aclarar. No somos meros funcionarios; somos profesionales capacitados, con un enfoque específico en la gestión pública, preparados para enfrentar los retos que nuestra sociedad demanda. La Constitución de la República del Ecuador establece que la administración pública es un servicio a la colectividad, regido por principios de eficacia, eficiencia y calidad. Sin embargo, para que estos principios se materialicen, necesitamos ser considerados como los profesionales idóneos para ocupar los espacios que nos corresponden en el sector público.

Gracias a la gestión y empoderamiento del Colegio de Administradores Públicos de Loja, el 21 de julio de 2022 se declaró que el 31 de julio de cada año como Día Nacional del Administrador Público Ecuatoriano mediante Resolución RL-2021-2023-080 de la Asamblea Nacional del Ecuador, en reconocimiento a la importancia de la profesión de administrador público en la gestión del Estado. Esta declaración se formalizó en la sede de la Asamblea Nacional y busca resaltar el papel fundamental que desempeñan los administradores públicos en el diseño e implementación de políticas públicas, así como su contribución al fortalecimiento de la administración pública en el país.

Es fundamental que las autoridades reconozcan la importancia de contar con administradores públicos en las áreas clave de la gestión estatal. La falta de personal calificado en posiciones administrativas ha llevado a que profesionales de otras disciplinas ocupen roles que requieren una formación específica en administración pública. Esto no solo afecta la calidad de la gestión pública, sino que también perpetúa un modelo de ineficiencia burocrática que debe ser superado.

Hoy, alzamos nuestras voces no solo para celebrar, sino también para exigir. Exigimos que se implementen políticas públicas que reconozcan y fortalezcan nuestra profesión. Exigimos que se nos brinde el espacio necesario para contribuir con nuestras habilidades y conocimientos en la gestión del Estado. Exigimos un futuro donde la administración pública ecuatoriana sea sinónimo de calidad y excelencia.

La administración pública no es solo una carrera; es una vocación de servicio. Cada día, enfrentamos desafíos que requieren no solo conocimientos técnicos, sino también una profunda comprensión de las realidades sociales, económicas y culturales de nuestro país. La formación académica que hemos recibido nos dota de las competencias necesarias para abordar estos desafíos, pero también nos impone la responsabilidad de actuar con ética y compromiso.

En este contexto, es vital que la sociedad reconozca el valor de los administradores públicos. Debemos trabajar juntos, autoridades y administradores, para garantizar que nuestras voces sean escuchadas y que nuestras capacidades sean valoradas. La administración pública debe ser vista como una carrera estratégica, esencial para alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible y construir un Ecuador donde cada ciudadano tenga acceso a servicios públicos de calidad.

Este Día Nacional del Administrador Público Ecuatoriano debe ser un llamado a la acción. No solo debemos celebrar nuestros logros, sino también comprometernos a seguir luchando por el reconocimiento y la valorización de nuestra profesión. Que este día sea un recordatorio de que juntos podemos construir un futuro mejor para todos.

En conclusión, el 31 de julio de cada año es más que una fecha en el calendario; es un símbolo de nuestra lucha por un Ecuador más eficiente, transparente y justo. Celebremos este 31 de julio próximo, pero también comprometámonos a seguir adelante con pasión y dedicación. La administración pública ecuatoriana tiene un papel fundamental en la construcción de un país donde la justicia social y el bienestar colectivo sean una realidad.