Por Ruy Fernando Hidalgo Montaño
Así como le escribí al Diego cuando se fue al infinito, así hoy le escribo a Damián Díaz, para mi concepto, el mejor diez de toda la historia del club de mis amores Barcelona S. C. equipo al que sigo desde que tenía cinco años de edad, lo que creo me da cierto grado de criterio para sustentar mi opinión. Cuando digo que Díaz es el mejor volante de armado que yo vi vistiendo la camiseta amarilla, la que sin ninguna duda tiene la mayor hinchada del país, es porque tuve la oportunidad de observar a muchos jugadores en la posición del Kitu, futbolistas de gran calidad, como Víctor Ephanor, Severino Vasconcelos, Marcelo Troviani, Janio Pinto, el loco Echeverri entre otros, pero nunca vi un enganche tan influyente y con tantos recursos técnicos como Damián Rodrigo Díaz.
Por todo lo expuesto en el párrafo anterior, y por otras cosas demostradas a lo largo de más de una década de permanencia en el club, que lo convirtieron en el ídolo del ídolo, apelativo que se ganó a fuerza de goles y golazos, de túneles y gambetas, de pundonor y un inmenso amor al equipo, claro que como todos tuvo errores, pero al momento de hacer un balance justo pesan más los aciertos. Por eso nos cayó como un balde de agua helada, la separación tan intempestiva del Kitu, del elenco canario, lo que me parece una gigantesca ingratitud de parte de los directivos y del cuerpo técnico, sabemos que todos los ciclos y todo en la vida tienen su fin, pero también sabemos que se debe buscar a toda costa que ese fin se de en las mejores condiciones posibles, condiciones de dignidad y gratitud, y precisamente fue lo que falto en esta despedida tan inesperada de un ícono de la hinchada torera.
Damián Díaz no merecía decir adiós de esta manera a Barcelona, sus 77 goles en torneos nacionales, y 11 en torneos Conmebol merecían ser valorados de otra forma, siendo un mediocampista convertir esa cantidad de goles es totalmente meritorio, en Barcelona la misión de hacer goles era solo de los delanteros, prueba de ello, es que los goleadores históricos del equipo son todos delanteros, hasta que vino Díaz a cambiar esa tendencia igualando a Carlos Muñoz, y solo ubicándose debajo de Manuel Auquilla y Nicolás Asencio con 84 y 83 anotaciones respectivamente.
El 1 de mayo de 2025 el Barcelona cumplirá cien años de vida institucional y esa hubiera sido una gran ocasión para despedir y homenajear a quien dio tanto por la divisa amarilla, al jugador que se bajó el sueldo y financió una deuda de más de un millón de dólares, al futbolista que llenaba de alegría al pueblo humilde con sus jugadas de fantasía, no importándole que lo llamen tribunero, porque sabía que parte del salario de la fanaticada para ir a verlo, merecía algo diferente sacado de su galera. Desde ahora habrá un vacío en mi equipo, que no será llenado en mucho tiempo. Mientras tanto buen camino Kitu, dale crack que te queda mucha cuerda en el carrete, gracias por todo Damián de corazón.
