Nuevos modelos a seguir, nuevas soluciones a tener

A la par que se respiran aires democráticos motivados por el venidero proceso democrático, se descuida un poco el análisis hacia los cabildos de las distintas ciudades. Mismos que están pasando un proceso complejo de administración y el cual no es totalmente de conocimiento público.

Pues, aunque exista burocracia, procesos obsoletos y de baja eficiencia dentro de cada una de estas instituciones, la falta de recursos económicos y la ausencia de complementariedad de funciones evitan que exista obra publica necesaria. Por ende, los cabildos han dejado de lado su imagen intervencionista en la infraestructura publica de las ciudades y tienen un rol desde hace algunos años netamente administrativo y regulador. Bastaría con ver únicamente el rezago político para la ciudad, que de por si maneja constantemente un concepto mesiánico en esta área.

Y que pese a ser una ciudad demográficamente importante, no es visitado por los máximos representantes del país una vez electos. Un replanteo en el cabildo, surge como una solución inmediata. Optimización de procesos, innovación tecnológica, nuevas contrataciones y nuevos despidos. Un enfoque que de cierta forma tome aires independentistas en cuanto a la obtención de recursos, con los que se pueda construir nuevos parques, mercados, calles y plazas. Sepamos entonces entender y apoyar iniciativas frescas, enlazadas directamente con la academia, ya sea en las elecciones generales venideras o en las seccionales en algunos años. Es imperante que los municipios dejen de ser una extensión del poder ejecutivo, que los controla y maneja pues es su fuente de ingresos mas importante, y empecemos a pensar localmente, de manera colaborativa entre los mandantes y mandatarios para que exista una simbiosis que favorezca la ciudad donde se habita.