¡Mami, ya te puedo comprar la casa de tus sueños!

Numa P. Maldonado A.

¡Soy medallista olímpica! Es la emotiva frase que, desde su celular, Lucia Yépez, medalla de plata en lucha, le transmitió desde París a su madre, al saberse segura de haber alcanzado la presea de plata. Los registros visuales la muestran a esta muchacha morena, de 23 años, más que feliz: sonriente, exaltada, pletórica, llena de envidiable regocijo… después de haber alcanzado, en una competencia muy exigente con las mejores del mundo, ese extraordinario triunfo que sólo pueden conseguir pocas personas. ¡Los campeones olímpicos! Después de un largo proceso de formación física, emocional y espiritual, y enorme esfuerzo y sacrificio: con voluntad, disciplina, mucha fe y el apoyo incondicional de la familia, principalmente de su madre y padre, y los amigos.

En este caso es el triunfo de nuestros héroes olímpicos que, en las Olimpiadas de Paris 2024, con una pequeña delegación de 40 representantes, el Ecuador alcanzara cinco medallas y seis diplomas olímpicos, se ubicara en el puesto 47 de 206 países participantes, el tercero a nivel de América Latina (después de Brasil y Cuba), y el segundo a nivel sudamericano (después de Brasil). Vale recordar, en líneas generales, que las Olimpiadas París 2024 tuvieron lugar del 28 de julio al 11 de agosto, constaron de 329 eventos desarrollados en 32 deportes diferentes y los primeros cuatro puestos les correspondieron a EUA, China, Japón y Australia. Además, que nuestro coterráneo Jordy Jiménez, participó en la competencia de marcha. Y, desde luego, que las medallas correspondieron a Daniel Pintado (oro), Lucía Yépez (plata), Angie Palacios y Neisi Dajomes (bronce), y la presa de plata en relevos mixtos Glenda Morejón y Daniel Pintado; y los seis diplomas a Lisseth Ayoví, Génesis Reasco, María José Palacios, Gerlon Congo, Luisa Valverde y Glenda Morejón. En otras palabras, el 25% de la delegación que nos representó en estas Olimpiadas (concebidas hace 180 años, justamente en la Universidad de Sorbona de París, bajo el lema “más rápido, más alto, más fuerte) recibió cinco medallas y honoríficos diplomas, y por primera vez en la historia de las Olimpiadas, Loja, como parte del Ecuador, tuvo en la persona de Jordy Jiménez un representante, quien ocupó un honroso 25vo lugar en la competencia de 20 km de marcha masculina.

Nuestros campeones olímpicos y, sin excepción, todo el grupo de 40 deportistas, mujeres y hombres, que nos representaron con mucho pundonor, son dignos de las mejores alabanzas: la mayoría de ellos, pertenecientes a los estratos sociales sin mayores recursos económicos, pero con progenitores inteligentes, responsables y sacrificados, que supieron animar a sus extraordinarios hijos, con muchos desvelos y sacrificios, son el ejemplo fehaciente para nuestra sociedad. Es posible cumplir los sueños si se tiene la voluntad y el carácter de hacerlo, y más si se cuenta con el apoyo de alguien. La frase de agradecimiento profundo y emotivo de Lucia Yépez a su madre, que titula esta entrega, es una elocuente muestra. Y la actitud y los triunfos, a pesar de las enormes limitaciones que tuvieron que vencer sin rendirse jamás (el oro de Daniel Pintado lo logró en un tercer intento) otro edificante ejemplo, que sigue abriendo el camino que hace 28 años abrió Jefferson Pérez, medalla de oro de las Olimpiadas de Atlanta 1996.

Lo lamentable es que este hermoso y edificante ejemplo no lo pueda seguir nuestra clase política, que con cada nueva elección más nos defrauda.