Día de los abuelos

Campos Ortega Romero

camplon2010@hotmail.com

Sabía mi estimado lector que en nuestro país, el último domingo del mes de agosto esta signado, para recordar y homenajear a nuestros queridos ¡¡¡abuelitos!!!, consideramos que ese día pasó como uno más del calendario, usted se preguntará ¿por qué? la Sociedad de Consumo considera que este día no genera un movimiento económico y comercial como el Día de la Madre o del Niño, por eso debe ser que este día, pasó inadvertido  al igual que el trabajo que realizan los “homenajeados”, en la fecha señalada los queridos “abuelitos” se quedan sin regalos no sorpresas, sin abrazos ni poemas, canciones o un gracias por su ayuda.

A nuestro modo y manera saludamos y recordamos este día con dignidad y coraje del trigo tierno a todos  nuestros queridos muy queridos abuelitos, reflexionamos que los abuelitos más allá del papel afectivo y funcional que cumplen, son importantes para el crecimiento, la educación, la objetividad y tienen la función de transmisores de la historia y la cultura familiar, lo que resulta gratificante para los nietos y contribuye a conformar su identidad personal y familiar. También son fundamentales por el sólo hecho de ser unas figuras constantes a su lado con una edad biológica diferente y con unas formas de trato muy distintas, ir a casa del abuelo puede ser igual a ir a una fiesta, algo divertido y diferente de lo cotidiano.

A muchos niños les encanta estar con sus abuelos por diferentes razones: algunos porque a su lado no existen tantas órdenes ni obligaciones, otros porque pueden hacen cosas distintas con ellos, como preparar: juguetes de papel como: aviones, cohetes, palomitas, o muñecos, ir al parque y realizar actividades que hacen que ellos se sientan más libres. También hay algunos nietos que ven a sus abuelos como un amigo, una especie de guía, al ser divertidos, cariñosos les encanta estar con ellos. Pero, claro, todo depende de la forma de ser de los abuelos porque los hay que apenas envejecen y continúan tratando a los más pequeños de una manera muy autoritaria y demasiado exigente.

Por lo general las familias en las que se pueden incluir los abuelos se ven enriquecidas con el encuentro intergeneracional que se da en su casa. Cuando estas relaciones no son conflictivas suponen intercambio, enriquecimiento y satisfacción, pues las generaciones se necesitan y crean lazos de interdependencia. Dichas necesidades de afecto, amistad o educación determinan una motivación mutua que produce satisfacción en los abuelos cuando se sienten útiles, así como en los nietos al adquirir nuevas experiencias.

La condición de abuelidad no transforma a la persona pero según como se viva puede hacerle sentir una placentera expansión vital ya que se está integrando el presente, el pasado y el futuro: la vida y la muerte. En este sentido se produce la ambivalencia de sentir que se ha vencido a la propia muerte a través de la descendencia a la vez que el nieto le hace consciente de su vejez; esto le permite ubicarse en su identidad de abuelo. Por tanto, la abuelidad en si es una relación no sólo del abuelo con sus nietos, sino también de este consigo mismo y con todos los demás miembros del grupo familiar y social.

¿Qué significa ser abuelo o abuela? Para las culturas ancestrales, convertirse en los sabios de la comunidad, en esos seres dotados de la enorme sabiduría otorgada por la vida. Según la Real Academia Española, se trata del “padre o madre de uno de los padres de una persona”, y el término también se utiliza comúnmente para definir a una “persona anciana”. Lo cierto es que la condición del rol llega sin ser buscada, de un modo muy diferente a la de ser padres, que la mayoría de las veces es una elección. Y este momento pasa a ser uno de los más importantes de la vida, siempre y cuando se trate de cumplir una función de afecto, de gratificación, de diversión y de transmisión cultural.

Mabel Burin, doctora en Psicología señala: Un nieto representa muchas cosas para un abuelo o abuela. Es la continuidad de su historia o la cultura de un lugar, de sus raíces, de poder continuar un nombre o un apellido. Es poder marcar a la otra persona con todo lo que traemos y, más allá del papel afectivo que cumplen en una familia, los abuelos además son importantes para el sano crecimiento de un niño o niña porque educan, transmiten, conforman la identidad de una persona. Por lo general, cuando se incluyen a los abuelos, la vida de los nietos se ve enriquecida con el encuentro intergeneracional.

Más vale tarde que nunca, saludamos a todas y todos los abuelitos de nuestra ciudad y provincia por enseñarnos que volver a regar la ternura, las sorpresas, los juegos; es sacar la parte más hermosa de la creatividad en el lenguaje, en las ideas, en las manualidades, en todo lo que enriquece los vínculos amorosos. Es una experiencia de vida maravillosa que viene a agrandar el corazón. Es un espacio nuevo que se ilumina y crece. Para nosotros, en esta época ser abuela o abuelo es acompañar y acompasar el crecimiento, ya que los padres son los protagonistas fundamentales.  Así sea.(O)