POR RUY FERNANDO HIDALGO MONTAÑO
En febrero del próximo año, Ecuador vivirá una fiesta democrática, que esperamos se desarrolle en un marco de expectativa y de respeto. Desde muy temprano los ciudadanos empezarán a llegar a sus respectivos recintos electorales para depositar su voto por el candidato de su preferencia, también aspiramos lo hagan con mucha paz, en un ambiente de tranquilidad y sin presiones de ningún tipo. Que el hampa no haga de las suyas con su aparataje de sicariato, sangre y muerte que se ha normalizado en la actualidad.
Pero ya pasando a los resultados, queremos que sean transparentes y recojan la voluntad suprema del soberano y su pronunciamiento, sea irrefutable y determinante al margen de que haya dejado inconformes a muchos, la gran mayoría se muestre contenta, que al fin y al cabo eso es lo que cuenta. Después será momento de dejarnos de banderías y colores de partidos y ponernos todos a tirar para el mismo lado, lo malo de la politiquería barata es que genera muchos resentimientos en ciertos casos viscerales, de parte de los que no aceptan que el pueblo simplemente no los eligió, y se las toman con los que, si tuvieron el favor popular.
Los electores estamos cansados de esta clase de actitudes que solo detienen el avance del país. Esperamos un cambio radical en este aspecto, queremos un baño de buenas energías para las autoridades elegidas en los comicios de febrero, y de ellas esperamos una dosis gigante de honestidad para el manejo de la cosa pública, además esperamos que no se detengan obras de vital importancia para la comunidad solo por que provienen de una administración anterior, ni tampoco esperamos despidos masivos solo por no mostrar el carné de afiliación del partido triunfador u oficialista, eso sí esperamos se privilegie la eficiencia en los servicios básicos, el buen trato al usuario, unos cursitos de relaciones humanas no estarían nada mal, el trato equitativo e inclusivo en toda entidad pública tampoco lo estaría.
Esperamos una obra pública fabulosa sin caer en lo inútil lo que se conoce como los elefantes blancos, esperamos un desarrollo que no esté reñido con la conservación del medio ambiente, por ejemplo, en Loja nada se ha hecho por salvar los ríos, los que por ahora más parecen cloacas que ríos, esperamos que el caos para acceder a la educación pública encuentre una solución duradera y solvente. Esperamos vialidad, riego y fomento a la producción de los grandes, medianos y pequeños agricultores, de nuestra provincia, aspiramos más apoyo a las diversas manifestaciones culturales de Loja, más apoyo a la industria sin humo —el turismo—, potenciando para ello los destinos turísticos y descubriendo otros que les podrían interesar al mundo, esperamos la generación de trabajo para nuestra gente, es muy duro ver cada lunes en el parque central padres, hijos en una palabra hombres, desesperados en busca de un empleo que les permita llevar alimentos a su mesa, es una constante que parece no acabar, esperamos que siquiera la mitad de lo que anhelamos los electores de los elegidos se cumpla, por el bien de todos.(O)
