Ecuador en llamas, sequía y crisis institucional

Antonio C. Maldonado V. 

a.maldonado2010@hotmailcom

En esta última temporada nos ha tocado soportar incendios forestales en las provincias de Azuay, Cotopaxi, Loja, Pichincha, Imbabura, Chimborazo, Carchi e Imbabura. No se determina aún por los Meteorólogos si más sectores se verán afectados por este fenómeno, pero como todo está enclaustrado en un engranaje los incendios posiblemente también estén afectando la sequía que ocasiona falta de agua para la generación de energía eléctrica y algo verdaderamente dramático ya no solamente se raciona la electricidad sino como en la ciudad de Cuenca tiene que tomarse esa medida como lo puntualizó y anunció el Alcalde del cantón Cristian Zamora, primero por 3 horas y con la ligera lluvia que se produjo se la posterga por pocos días.

El cantón Quilanga de nuestra provincia también sufrió el drama de incendio que resultó muy difícil terminarlo y generosamente cuerpos de bomberos de la República de Perú ayudaron a terminar con el flagelo que fulminó 7600 hectáreas y 79 familias damnificadas; el perjuicio no solamente es cantonal sino nacional ya que el cantón Quilanga es productor de café de primera calidad y es preciso que en el año 2022 ganó el premio de la Taza Dorada organizado por la Asociación Ecuatoriana de Café; esperamos que el organismo pertinente del Gobierno Nacional atienda a los damnificados y los terrenos que consumió el incendio para volver a disfrutar del aroma y sabor del Café de Quilanga.

Pasando a otro tema es necesario hacer presente que atravesando y sin poder salir del empantanamiento de la crisis de todo orden que se desborda tanto por el proceso electoral de 2025, que los partidos y organizaciones políticas están lanzando sus proyectiles contra sus rivales, como por las demoledoras medidas que adopta la Contraloría General del Estado que sigue encontrando en su fiscalización y saneándola a la institución para que no se repita la pérdida de cerca de 4.000 millones de dólares en glosas que dejaron caducar en administraciones anteriores y emprendiendo vigorosamente como es su obligación en el control a contratos colectivos en empresas públicas.

En la misma ruta de crisis administrativa la Asamblea Nacional no puede cumplir su obligación constitucional de fiscalizar, impedida por asambleístas que de acuerdo a sus intereses o de sus organizaciones políticas; quedando para las “calendas griegas” dicha función que es la de fiscalizar a los funcionarios del Gobierno de turno que se presuma han cometido infracciones. En este orden se debe puntualizar el retardo y la incapacidad de la Función Judicial y el Consejo de la Judicatura que hasta el presente no puede o no permite renovar el organismo.

El país sigue en la crisis de la seguridad ciudadana siguen en el mismo ritmo los asesinatos, saqueos, secuestros, etc., y algo sumamente grave y preocupante que se produjo la madrugada del 5 de septiembre que se lanzó un dron cargado de explosivos que destruyeron el techo del centro penitenciario de Guayaquil.(O)