Transito Amaguaña: su lucha y legado

Numa P. Maldonado A.

El jueves pasado asistí a un singular evento realizado en la Casona de la UNL (centro de la ciudad), por invitación de Yoni Carrión: la Sesión Solemne de la Fundación de Mujeres del Sur, Tránsito Amaguaña. Este evento, con buenos discursos (Dr. Yoder Rivadeneira y Arq. Luis Gómez Gonzales), la presencia de invitados especiales y de un grupo de estudiantes del Colegio Técnico Daniel Álvarez Burneo, estuvo amenizado por el buen coro polifónico del Municipio de Loja.

La mencionada Fundación, presidida por Yoni María Carrión Torres, tiene un recorrido legal que no llega al tercer aniversario, pero con un Plan de Desarrollo Estratégico bien concebido y mejor puesto en vigencia, ha alcanzado ya importantes logros en varios campos: salud, huertos familiares, educación en valores y liderazgo, capacitación en diversas áreas del conocimiento practico…

Rosa Elena Tránsito Amaguaña Alba (Pesillo, Cayambe, 10 de septiembre de 1909-Pesillo, Cayambe, 10 de mayo de 2009) fue una activista indigenista y una de las primeras referentes del feminismo en el país. Junto a Dolores Cacuango y Nela Martínez, dirigió la primera huelga de trabajadores en Olmedo (1931), realizó activismo comunitario y marchas reclamando tierras ancestrales, derechos laborales y educación. En materia organizativa, es una importante artífice del reconocimiento de la Federación Ecuatoriana de Indios en 1944 y de la puesta en vigencia de la cooperativa agraria y la educación bilingüe. Y junto a otros lideres clasistas consigue la promulgación y ejecución de la Reforma Agraria. Su mensaje claro, convincente y seguro, llega a miles de indígenas y compatriotas y forma parte de su innato liderazgo de reclamo por la defensa de la tierra y los elementales derechos sociales conculcados a los indígenas, los campesinos y las clases maltratadas y marginadas de Ecuador y América. Por eso sufre encarcelamientos y debe vivir 15 años en la clandestinidad. Tránsito Amaguaña tuvo cuatro hijos. Recibió el Premio Manuela Espejo de Quito en 1997 y el Premio Nacional de Cultura Eugenio Espejo en 2003. Al final de sus días consiguió un pedazo de tierra en el páramo donde nació y murió. Allí sobrevivió como siempre lo hizo: pobre, alegre y con dignidad, gracias al oficio de curandera y al favor de sus vecinos. 

La vida de Tránsito Amaguaña, mujer indígena pobre y humilde, es un ejemplo de lucha por las causas nobles, de personas que se sostienen firmes contra viento y marea porque creen y utilizan ese potencial que todos poseemos, pero la mayoría somos incapaces o tenemos miedo de utilizar: confiar en nosotros mismos y en nuestras más rectas convicciones. Potencial que, unido a la fe, nos hace más fuertes y con buena salud mental y espiritual. Precisamente por eso, Tránsito Amaguaña, ocupa un sitial de honor en la privilegiada lista de «Mujeres de Nuestra América”, elaborada por la CIESPAL, junto a, entre otras, Gabriela Mistral, Frida Kahlo, Mercedes Sosa, Eva Duarte de Perón, Violeta Parra, , Nela Martínez, Emilia Prieto, Teresa de la Parra, Silvia Margarita Duzán, Nina Pacari, Rosario Castellanos, Rigoberta Menchu.

Y, por eso también, su visión y sus logros se reproducen en entidades como la Fundación de Mujeres del Sur, que llevan su nombre con orgullo.

Jueves, 19 de septiembre de 2024.