Un justo, necesario y urgente pedido

Benjamín Pinza Suárez

Los directivos de la Asociación de Hecho de damnificados del incendio  de Quilanga que abarca las parroquias de Las Aradas y Fundochamba, hicieron presencia, hace unos días atrás, ante la gobernación de la provincia para plantear a dicha autoridad y por su intermedio, al presidente de la República, un justo, necesario y urgente pedido respecto a  la difícil y dolorosa situación de los moradores de este importante sector de nuestra provincia que fueron gravemente perjudicados con el horroroso incendio que   arrasó con grandes y productivas plantaciones de cafetales, de variados cultivos, de pastizales y de interesantes emprendimientos impulsados por los moradores de dicho sector que son fuentes de ingreso para el sustento diario de sus familias.

 Aquí es cuando la empatía debe convertirse en el mejor medio de comprensión humana para entender y sentir la angustia, la desesperación y el sufrimiento de aquellas familias que no solo tuvieron que soportar, con estoicismo, tan espantoso flagelo, sino que estos modestos agricultores, ganaderos y emprendedores lo perdieron todo en medio de una situación realmente dramática. Las llamas se contuvieron y apagaron, pero el dolor de perderlo todo, está latente. Hay que ponderar el apoyo de instituciones públicas y privadas y de las fuerzas armadas del Perú que fue determinante para contener este azote; pero, también hay que patentizar ese ejemplar sentimiento solidario de mucha gente de lugares aledaños y lejanos que se hicieron presentes para palear en algo tan lamentables momentos de desesperanza.

Estos actos de solidaridad que son dignos de reconocimiento y aplauso, siendo tan necesarios, solo sirven para aliviar momentáneamente estos momentos apremiantes y críticos; pero luego, la crisis y la desesperación continúa al tener que afrontar las deudas contraídas con los bancos   capaz de poder cumplir con sus obligaciones crediticias. Ahí es cuando debemos comprender al campesino que se quedó sin nada, sin quiera poder remediar la alimentación de sus hijos, peor para poder pagar sus deudas, pese a los inmensos valores y principios que tiene el hombre del sector rural de ser profundamente honrado, decente y puntual en sus obligaciones. 

Por ello es que debemos, sin reservas, apoyar frontalmente a todos quienes fueron afectados por estos incendios, incluidos los moradores de Quinara, Masanamaca y parte de Vilcabamba que, perdiéndolo todo, en esos fatales incendios, tienen que afrontar sus obligaciones contraídas con los bancos y ver las formas de cómo poder volver a restituir y habilitar los terrenos para sus sembríos. ¿Y cómo hacerlo? Precisamente, la Asociación de Hecho de Damnificados del incendio de Quilanga lo han planteado en términos concretos al presidente de la república al que le solicitan que, para no soportar juicios coactivos, expida un decreto ejecutivo mediante el cual se pueda condonar las deudas por lo menos hasta los diez mil dólares que se tiene con BanEcuador, el Biess y el Isspol. Que disponga a BanEcuador conceder nuevos créditos en condiciones blandas (para lo que no se necesita más de un millón de dólares, con un interés del 3% anual, con cinco años de plazo y dos años de gracia. En el caso de que la deuda pase de los 10.000 dólares, debe condonarse el máximo de 10.000 dólares que le autoriza al jefe de Estado la ley y, el saldo quedaría como deuda pendiente. Los considerandos de carácter legal para dicho decreto ya están redactados, pues son los mismos que están contenidos en los decretos 383 del 6 de septiembre de 2024 y 391 del 13 de septiembre de 2024, por lo que no se requiere tiempo adicional para redactarlos. 

En la parte resolutiva no hace falta más que unos pocos cambios de lo que está redactado en el decreto 383. Para los socios que no tienen deuda alguna con la banca pública, solicitan la creación de un Bono rehabilitador de por lo menos 330 dólares mensuales, durante los siguientes 3 años. Solo se tiene que suscribir el decreto que las leyes le facultan, a efectos de poder, a partir de fines de octubre, preparar los terrenos para la nueva siembra cuando se inicie el invierno. Si a los grandes empresarios se les perdonó más de 4.300 millones de dólares, cómo no se puede tener la sensibilidad necesaria para acoger este pedido de nuestros pequeños agricultores, ganaderos y emprendedores de nuestra provincia.