Educación financiera

Quilanga, 10 de octubre 2024

Partimos de la premisa que los ciudadanos de Ecuador tienen un muy bajo nivel de conocimiento y gestión de las finanzas personales y familiares. Las cifras revelan que nueve de cada diez ecuatorianos no recibieron educación, información e interpretación financiera. Estudios de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), revelan que “la puntación a una prueba simple de conocimientos financieros fue de 12,7 sobre 21 en más de 50 países, en Ecuador — añade— no superan el 7 y 8 sobre 21 hombres y mujeres”, otro dato, “por cada 6 hombres, apenas 4 mujeres tienen cuenta de ahorro siendo la brecha de género más amplia”.

Las cifras nos pueden alarmar e impresionar, pero, no dejan de ser frías, calculadas para un momento, para cumplir con un estudio técnico de un proyecto en marcha en circunstancias y momentos políticos. El texto, debe pasar al contexto e invocar por una toma de conciencia urgente y responsable que reestructuren el conocimiento, el pensamiento, la acción y la vida misma.

El equipo de trabajo del Ministerio de Educación, a la cabeza con su ministra y con un currículo competencial aprobado y publicado en el 2023 que está en marcha, decide, para este año lectivo, un conjunto de inserciones curriculares que tiene que ver con la vida y los valores.

La educación financiera es incluida, no como un conjunto de conocimientos, que si bien, son necesarios, sino con un principio de vida y de derecho de los ciudadanos a estar bien informados para tomar decisiones libres, conscientes y responsables en torno a los recursos personales y públicos que se administra y gestiona, pues, el vínculo con el dinero es permanente, por tanto, transversaliza las necesidades, la personalidad y la capacidad de gestionar emociones y doblegar los impulsos.

La inserción financiera, por decisión gubernamental, será parte de la malla curricular de forma obligatoria en todos los tipos y modalidades del sistema educativo nacional desde el año lectivo 2024-2025. Se dictará desde el nivel inicial hasta el último año de bachillerato. Entre las temáticas a desarrollarse está la administración del dinero, el ahorro, créditos, inversiones, emprendimientos con fines o sin fines de lucro, de rentabilidad económica o social.

Si el mundo de las finanzas en un modelo de vida de preeminencia del capital, sobre la persona es cada vez más complejo, el reto de incluir e insertar en las aulas, es aún mayor para directivos y docentes, quienes son los llamados a planificar, organizar, ejecutar y evaluar dentro de un proceso de acompañamiento el cumplimiento de objetivos, desarrollo de habilidades y competencias al logro de una población financieramente educada que aporte al desarrollo económico del país, minimice la vulnerabilidad, fortalezca la inclusión financiera como calves para el progreso social y económico sostenible.

Adaptarse a los cambios de inserción curricular para dar cumplimiento, no basta, urge restructurarse mental y actitudinalmente para que las temáticas de educación financiera, de emprendimiento y de ahorro se traten con seriedad y responsabilidad profesional para desarrollar habilidades en los niños, niñas y adolescentes que perduren por toda la vida evitando así los fracasos financieros que como país y como familia se ha sufrido.