El plan lector institucional

Luis Antonio Quizhpe

Como se recordará, el gobierno de Lenin Moreno, con lema “Toda una vida”, en mayo de 2019, mediante circular Nro. MINEDUC-CZ-11D01-2019-00-C, dispuso que, en todos los centros educativos, sean fiscales, fiscomisionales, municipales y particulares, se haga la socialización de los “Lineamientos para orientar la selección de libros de lectura de la lista de útiles”. Como es obvio esta disposición debían haber articulado los directores de las escuelas, así como los rectores o vicerrectores de los colegios y conjuntamente con la planta docente elaborar y poner en marcha el PLAN LECTOR INSTITUCIONAL.

Referido Plan se enmarca en el programa nacional para el fomento de la lectura YO LEO, el que “busca incentivar distintos modos de acercamiento de la comunidad educativa a la lectura.” Para lo cual “impulsa proyectos de promoción, animación y mediación lectora, donde las y los estudiantes, docentes, bibliotecarios, administrativos, representantes legales y grupo familiar aplican estrategias interdisciplinarias, lúdicas e innovadoras para acercarse y acompañar al proceso lector”.

En dichos lineamientos, en la primera parte empieza dando una explicación teórica sobre ¿Qué es un plan lector?, ¿Para qué necesitamos un Plan lector?, ¿Quiénes participan en la creación de un Plan lector?, ¿Cómo crear un Plan lector? En la segunda, proporciona los lineamientos para integrar las obras del Plan lector institucional a la lista de útiles, donde da lagunas sugerencias para la adquisición de obras literarias. Y, por fin en una tercera parte sugiere el canon de obras, es decir, aquellas que pudieran ser adquiridas, dependiendo del contexto social, de la economía familiar y de las preferencias lectoras que debe ser medida por la planta docente.

Referente al canon, el Plan recalca la necesidad de partir de sus lineamientos y solamente sugiere, no obliga. En esta línea propone para EGB Media, primeramente, autores ecuatorianos, luego latinoamericanos y, por fin, universales. Lo propio para EGB Superior y Bachillerato. Tratándose solamente de sugerencia, queda a la iniciativa, experiencias lectoras de los docentes, contexto social del centro educativo, gustos lectores de los alumnos y base económica de los padres de familia, para la selección de libros que deberían ser incorporados en el Plan lector.

Como se ve, el Plan, en ningún momento obliga la adquisición de obras a Santillana, Corporación Editora Nacional (CEN), “empresa privada sin fines de lucro”; Editorial Educatemas, “mejorando la educación del mundo”; EDINUM, Don Bosco o SM Ecuediciones. Al contrario, en las orientaciones para la adquisición de obras literarias, punto 7 señala: “No se permitirá promover, direccionar o insinuar por parte de la institución educativa ningún tipo de convenio con editoriales para la adquisición de obras literarias para el Plan lector institucional.”

     La pregunta del millón. ¿Cuentan las instituciones educativas con su Plan lector institucional? No, la mayor parte. Y por qué, porque los lineamientos vienen desde arriba, de manera vertical, impositiva y, cuando se procede así, las cosas no funcionan. Pero, no es hora de lamentarse, hay que actuar. Los maestros, moral y profesionalmente debemos autoeducarnos en materia de planificación, capaz de que para el próximo año la mayor parte de centros educativos estemos con nuestro Plan lector, cultivando el hábito de la lectura.