
Monómeros Colombo Venezolanos, Barranquilla
Leonardo Chamba H.
Antes de iniciar este importante tema sobre los fertilizantes, me permito aclarar que los textos que expondré en este y en los próximos artículos, serán elaborados sobre la base de “boletines divulgativos”, que edité cuando serví como técnico agrícola en una empresa privada ecuatoriana, y, entre una de mis funciones constaba la de realizar actividades de capacitación a los agricultores a través de ensayos demostrativos, días de campo, cursos, así como charlas de apoyo sobre suelos y fertilizantes en eventos organizados por técnicos del MAG, CREA de Cuenca, Predesur de Loja, profesores de colegios técnicos y entidades agropecuarias privadas. Además, me apoyaré en documentos modernos, publicados en versión digital en internet.
Introducción. Para mantener la fertilidad del suelo a un nivel adecuado para las plantas es preciso que se restablezcan los nutrientes que se pierden, lo cual ocurre habitualmente en forma natural (descomposición de la materia orgánica) y también de forma artificial (aportaciones de nutrientes con fertilizantes). Por ello, es indispensable conocer que la fertilidad del suelo es la expresión con la que se designa la aptitud de un suelo para brindar a la planta unas buenas condiciones de desarrollo y el suministro adecuado de agua y elementos nutritivos, orientado todo ello a la obtención de buenas cosechas. La fertilidad del suelo es, por otra parte, la resultante de numerosos componentes físicos, químicos y biológicos que, por un lado, dependen del medio (suelo, clima), y, por otro, de la actividad humana (laboreo, riego, fertilización, etc.).
Concepto de fertilizante. Un fertilizante es una mezcla química, natural o sintética utilizada para enriquecer el suelo con nutrientes y favorecer el crecimiento vegetal. Por consiguiente, es acertado pronunciar fertilizante o abono, pues ambos productos aportan al suelo los nutrientes que las plantas utilizan para su normal desarrollo.
Origen industria de fertilizantes. Se sabe que el hombre comenzó a cultivar las tierras desde hace miles de años, pero la historia de la fertilización se inició cuando los agricultores primitivos descubrieron que determinados suelos dejaban de producir rendimientos aceptables si se cultivaban continuamente, y que al añadir estiércol o residuos vegetales se restauraba la fertilidad. El origen de la industria mundial de fertilizantes se inició a mediados del siglo XIX, periodo en el que se empezaron a comercializar diversos tipos de abonos sintéticos. De forma general, la sociedad, que ordinariamente desconoce la naturaleza de los abonos inorgánicos, tiene la idea de que la aplicación de fertilizantes origina cultivos menos sanos o menos naturales y que su utilización no es necesaria. Este mito debe desecharse, por cuanto los fertilizantes no agreden al ambiente ni a la salud cuando se aplican eficientemente y de forma racional.
Aspectos importantes: • Sin los fertilizantes se tendrían que cultivar millones de hectáreas adicionales a nivel mundial para poder alimentar a una población en constante crecimiento. • Los fertilizantes contienen nutrientes de origen natural, principalmente nitrógeno, fósforo y potasio, que provienen de la propia Naturaleza y por tanto no son obtenidos por el hombre; estos nutrientes son exactamente los mismos que los incluidos en los abonos orgánicos, pero en formas que pueden ser asimiladas por las plantas, lo que sucedería también de forma natural, pero en un periodo mayor de tiempo. • Es necesario aportar nutrientes a los cultivos en forma fácilmente asimilable y de manera equilibrada, lo que se consigue con los fertilizantes minerales propiamente dichos ya que se aportan las cantidades necesarias de nutrientes asimilables en los momentos adecuados. • No existe ningún soporte ni evidencia científica que demuestre que la agricultura ecológica es nutricionalmente superior a la tradicional; la realidad es que los fertilizantes permiten aportar los nutrientes necesarios a los cultivos y mejorar la calidad de las cosechas. • El uso eficiente, racional y responsable de los fertilizantes no es perjudicial para el ambiente, sino, por el contrario, mejora la fertilidad del suelo (Anfle.com). (Continuará).
