Nuestras emociones

Por: Lcdo. Augusto Costa Zabaleta

La emoción es una alteración del ánimo intensa y pasajera, agradable o penosa, y que va acompañada de cierta conmoción somática, y también concurrente al interés expectante con el que se participa en algo que ocurre; la emoción más expectante es el amor, considerado como el más casto de todos los vínculos, por ser un acto perpetuo de fe, que cuando más vivo y sincero se mantiene, tanto más callado y misterioso se fructifica.

Las emociones son una experiencia íntima y absolutamente personal, lo que imposibilita extremadamente medir en su intensidad objetiva y consecuentemente de estudiarlas únicamente a partir de un comportamiento observable: en el campo de las neurociencias hablamos de emociones para referirnos a un conjunto de cambios fisiológicos, cognitivos, subjetivos y motores que nacen de la valoración (consientes o inconscientes) de un estímulo en un contexto determinado y en relación a los objetivos de un individuo en un momento concreto y determinado de su vida.

En el año de 1872, trece años después de la aparición de la obra escrita por Charles Darwin “El origen de las especies”, se publicó el libro titulado “La expresión de las emociones en el hombre y en los animales”, en la que mostro que determinados estímulos provocaban cambios en las expresiones faciales y cambios somáticos estereotipados que eran comunes a las diferentes especies, el propósito era mostrar que las emociones responden a una lógica evolutiva y que son el resultado de la selección natural, que sus consideraciones denotaban una notable revolución científica en aquella época.

Las emociones brotan, según el filósofo, psicólogo y educador estadounidense William James, que fue el primero en abordar científicamente el origen de las emociones, que paralelamente a Charles Darwin, uno de los padres fundadores de la neurociencia afectiva; en 1884, a doce años de la publicación de “La expresión de las emociones en el hombre y los animales”, el artículo de William James titulado” ¿Qué es una emoción?” manifiesta negando, que el origen directo de las emociones es la percepción de un estímulo, tal como se había creído tradicionalmente , y parece dictar la intuición, y al contrario afirma que la percepción de un estímulo provoca una respuesta corporal, y en esta (y no el estímulo) la que causa la emoción.

Había que esperar a la publicación de la obra de Antonio Damasio “El error de Descartes” en la que por fin se entienden las emociones como el resultado de la actividad sinérgica del sistema integrado mente-cerebro y del cuerpo.

Las emociones se las determina en: miedo y ansiedad, ira, alegría, tristeza, sorpresa, amor; y las secundaria: la culpa, la vergüenza, el orgullo y los celos; la diferencia básica que existe entre emociones y sentimientos es: El sentimiento es la conciencia de la emoción, es un segundo momento más elaborado y complejo que la emoción está vinculado al cuerpo, el sentimiento a la mente; es la emoción (estímulo y reacción física o percibida internamente en el cuerpo) más las ideas que la acompañan; el hecho de que primero se produzca la emoción y después el sentimiento puede ocasionar que no entendamos bien nuestras emociones.

Lcdo. Augusto Costa Zabaleta

Ced. #: 1100310455