Loja y sus fiestas

Quilanga, 15 de noviembre 2024

204 años de la gesta heroica de héroes y heroínas que, imbuidos de fervor cívico, patriotismo y espíritu guerrero proclamaron la libertad e independencia de la ciudad de Loja, siguieron así, el ejemplo de Guayaquil, Cuenca, Azogues, Ambato y Llatacunga que nos precedieron.

El 18 de noviembre es memorable por la decisión, firmeza, convicción y los principios de libertad, dignidad e integridad del que se revistieron los patriotas para dar la estocada final a jornadas de lucha y resistencia emprendidas, desde el momento mismo de la “conquista”, por los años 1492.

Loja rememora a sus héroes y heroínas locales, pero tras de ellos no podemos desconocer el trabajo iniciado con la revolución de las Alcabalas, con el espíritu crítico de Eugenio de Santa Cruz y Espejo, con las voces disidentes de algunos clérigos y de ciertos representantes de la corona española que, cansados del control, violencia e injusticia se rebelaron y empezaron a proclamar ideas libertarias y de independencia.

El camino no fue fácil. En la búsqueda por recuperar la libertad, la dignidad y el territorio que había sido devastado de sus riquezas naturales, principalmente, el oro, se traicionaron principios, ideales y personas quienes murieron, sin embargo, la persistencia y perseverancia, al final rindió sus frutos. Inició Guayaquil un 09 de octubre de 1820 y terminó en las faldas del Pichincha el 24 de mayo de 1822.

El 18 de noviembre como recuerdo muy importante. Traer a la memoria los antecedentes, los hechos y los nombres de las personas es bienvenido, pero, su trascendencia en el tiempo y en la conciencia de las personas radica en resaltar los valores que de esas personas y acontecimientos heredamos.

En una sociedad que batalla en medio de la corrupción, la delincuencia común y organizada y las drogas, prevalecen la mentira, la politiquería, la revancha, la sinrazón que corroen la sociedad. Eso no heredamos de los patriotas. De ellos heredamos civismo, palabra de honor, amor a la patria y un profundo deseo de servir, hasta ser capaz de ofrendar su propia vida. Valores que deben alumbrar las mentes y los corazones de todo ciudadano.

Las fiestas novembrinas, desde hace nueve años, se ven enriquecidas con el Festival Internacional de Artes Vivas, iniciativa brillante de dignatarios nacionales y autoridades locales que llevaron a reconocer a nuestra querida Loja, como la capital nacional del arte, la cultura, la música y una diversidad de expresiones artísticas que incluyen a todos.

El arte, sin duda, pasa por el reconocimiento de la otredad y de la diversidad humana, cultural y ambiental, encaminadas a mejorar la convivencia con el fortalecimiento de la sensibilidad, de la conciencia crítica-social y de las condiciones socioemocionales que acompañan a las personas y que son prioridad en una sociedad que está en constante evolución e innovación.

Estos dos acontecimientos deben llevar a repensarnos como sociedad, como lojanos. Es el momento de tomar conciencia de la riqueza histórica y cultural que poseemos. Es el momento, desde nuestra realidad social, política, educativa, ambiental y cultural iniciar procesos de recuperación y renovación. Es el momento de desestructurarnos y dejar la zona de confort para innovarnos y llevar a nuestra ciudad y provincia a una verdadera transformación que equilibre lo social, económico, ambiental y cultural.