Loja, de ensoñación donde el paisaje
brilla como la luz en la laguna,
tierra apacible y bella cual ninguna,
donde el cielo es bordado de albo encaje.
Loja, donde la música y las artes
florecen como nardo cada día,
donde la inspiración y poesía,
brotan como el rocío en todas partes.
Loja castiza, “edén de historiadores”
de maestros, poetas y escritores,
de boscajes dorados por el sol.
Yo admiro la tibieza de tu estancia
el verdor de tus prados, su fragancia,
tus mujeres de mágica arbeol.
Acf.
