David Santiago Maldonado Peralta
Loja, la joya del sur de Ecuador,
hoy se envuelve en cenizas y ardor.
De verde esperanza pasaste a gris dolor,
¿dónde quedó tu promesa de esplendor?
Las montañas lloran bajo un cielo apagado,
el fuego avanza, implacable y desatado.
No es solo el calor ni el clima traidor,
es la falta de cuidado la que causa terror.
El COE responde, pero ya es muy tarde,
el bosque se quema, la crisis nos arde.
Con helicópteros, brigadas y mil soldados,
llegan al incendio cuando todo está calcinado.
“Más vale prevenir que lamentar,” dice el dicho,
pero en Loja, la lección sigue siendo capricho.
No hay mapas de riesgo ni cortafuegos dispuestos,
y al final solo quedan paisajes descompuestos.
La quema de rastrojos, una tradición fatal,
se mezcla con sequías en un combo infernal.
El bosque que ardía ahora es solo humo,
y el aire que respiramos, veneno en consumo.
Niños en casa, clases en lo virtual,
porque afuera el peligro es letal.
El turismo se pierde, la tierra está herida,
y el futuro de Loja se siente en caída.
Pero no basta quejarse, es hora de actuar,
porque el verde de Loja no puede acabar.
Propongo un plan firme, con rima y razón,
para salvar el futuro de nuestra región.
Primero, prevención con mente estratégica,
no más improvisar con lógica patética.
Mapas de riesgo y brigadas locales,
cuidando el bosque con manos cruciales.
Segundo, educación, clave esencial,
que todos entendamos el daño real.
Desde escuelas hasta campos y ciudades,
enseñar a cuidar sin ambigüedades.
Tercero, recursos y fuerza institucional,
porque luchar con lo básico es irracional.
Equipos modernos y personal entrenado,
para que el fuego no nos tome no preparados.
Cuarto, alianzas que trasciendan fronteras,
que el mundo nos ayude en estas carreras.
Si Perú ya nos presta helicópteros certeros,
¿por qué no buscar más aliados sinceros?
Loja, tu belleza no puede extinguirse,
el fuego no debe más repetirse.
Es momento de unirnos con determinación,
y convertir esta crisis en una lección.
Porque donde hubo fuego, hay fuerza para crecer,
las cenizas serán suelo para el renacer.
De las llamas brotarán manos lojanos sembrando,
un Semillero que al futuro irá transformando.
Que este fuego sea el último testigo del error,
y el primero en encender una Loja mejor.
