Numa P. Maldonado A.
Este mes de noviembre del 2024 ha traído novedades contradictorias para, particularmente, dos provincias australes del Ecuador: Azuay y Loja. De un lado, la celebración de un año mas de independencia en cada capital provincial, Cuenca convertirse en la sede de la XXIX Cumbre Iberoamericana de jefes de Estado y de Gobierno, y Loja realizar, del 14 al 23 de noviembre, a pesar de las limitaciones y problemas de ultima hora, el IX Festival Internacional de Artes Vivas en forma bastante satisfactoria; eventos que en conjunto representarian un plus. Lo grave del asunto, el lado malo y lamentable, es la presencia de fuego desbastador en áreas semiurbanas y rurales muy importantes de ambas provincias: un gran sector de bosque protector del páramo del Cajas que genera el recurso hídrico que abastece de agua potable a la ciudad de Cuenca, y en Loja, los devastadores incendios en las empinadas laderas de San Pedro de Vilcabamba, y vastos territorios de Lanzaca y Saraguro, y en los cuatro puntos cardinales del valle de Cuxibamba, donde se asienta la ciudad de Loja.
La respuesta de las autoridades locales frente a estos flagelos ha sido diferente. En Azuay y Cuenca, la gestión para mitigar el desastre está dando resultados alentadores … Mientras en Loja, la falta general de buen liderazgo, a nivel de gobernación, GADs, universidades, colegios de profesionales y otras instituciones, ha contribuido a que los incendios devastadores hayan destruido, hasta donde conocemos, cerca de 9. 000 hectáreas de bosque protector, cultivos y hasta viviendas (todo un sistema ecológico compuesto por plantas y animales silvestres de gran importancia para el sostenimiento de la vida sobre la Tierra). Los oídos sordos de la autoridad municipal del Cantón a buenas propuestas de varios concejales, funcionarios y buenos ciudadanos, y su empeño en colocar en direcciones técnicas importantes a personas incompetentes, como se denuncia en muchos medios de comunicación, ha contribuido a la situación de por si grave, ligada a la sequía y al cambio climático, se agrave aún más. Debo reconocer, que la gestión realizada por conseguir el apoyo de dos helicópteros, de Italia y el Perú, es encomiable. Pero faltan muchas cosas, por ejemplo equipar mejor a los cuerpos de bomberos, del cantón Loja y la provincia, comenzando con poner directores técnicos idóneos y personal profesional permanentemente actualizado y estimulado, que contribuya también a formar grupos de bomberos voluntarios en barrios y parroquias urbanas y rurales. Todo esto, dicho fragmentadamente, debe responder a un Plan de Remediación bien concebido, que ya debería estar estructurándose y, con el primer borrar (todo buen Plan es susceptible de ser mejorado) empezar ya a ejecutarse.
No se necesita ser adivino ni poseer un sentido común medianamente aceptable para prever que, en estos tiempos de Cambio Climático cada vez más agudos, los fenómenos meteorológicos extremos prevalecerán o irán apareciendo con mayor frecuencia y alterándose. De ahí que es bastante probable que, luego de esta sequía, nos toque soportar graves inundaciones. ¿Estamos preparados por estos eventos? ¿No sería bueno organizarnos como buenos ciudadanos y personas, y no seguir distanciados (u odiándonos) torpemente por cuestiones ideológicas intrascendentes, que solo interesan a falsos liderazgos políticos corruptos o a los intereses de gente enloquecida por acaparar mayor riqueza y poder?
