Por: Sandra Beatriz Ludeña
Para hablar de la crisis cultural hay que decir, así como resulta vacía la lectura sin interpretación, lo es el conocimiento sin cultura. Las miradas que interpretan nuestro mundo, es lo que entendemos como cultura. Trataré de explicar a continuación.
Los humanistas del Renacimiento —un momento histórico similar al que vivimos por la densidad de cambios acelerados que experimentó la humanidad—, muy comparable con la realidad actual, tuvo como hecho sobresaliente, la voluntad de comprensión, pues, la sociedad de aquella época se propuso ante todo, entender el mundo en el que vivía, al cual, lo descubría a través de la ciencia, técnica, exploraciones, pensamiento, arte, y otros temas que retaban a entender el lugar que el hombre ocupaba en éstos, es decir, la cultura.
Hoy que nos encontramos en un punto de inflexión, quizá el más pronunciado de los últimos siglos, por los cambios de gran calado y velocidad que nos lleva a un mundo digital, pareciera natural enseñar y aprender las tecnologías de este tiempo, olvidando la formación humanística, es decir, para comprender al humano.
Por lo antes anotado, el alcance digital propone en sí la crisis cultural, pues, no se trata de la simple confrontación de letras y ciencia, sino de un cambio del modelo de valores con que opera el mundo digital y, este es el punto álgido, porque resulta imprescindible, las miradas humanistas para resituarnos en ese mundo.
Lo afirmo así, pues, solo la comprensión de una cultura digital que cambia el mundo, nuestra forma de permanecer en él y los valores, podrá fortalecernos como humanidad. Entendiendo que la cultura aporta memoria, creación, posibilidad de disenso, espíritu crítico, y más, todas estas características necesarias para encarar una sociedad mercantilizada y en continuo cambio.
Resaltando que, a diferencia del pasado, hoy ya no experimentamos cultura como antes, en un mercado, cerrado, privado, espacio para comercializar, sino la plaza pública, abierta, común, espacio de encuentro. Esa plaza en una nueva dimensión del mundo digital significa, nuevas formas de hacer comunidad.
Valores como la intimidad, la relevancia, la urgencia, e incluso la misma conciencia, solo pueden ser transferidos a lo digital cuando en la formación prevalece las humanidades ante la técnica, en este tipo de cultura, los valores que se cultivan son creativos, liberadores, generan espacios de resistencia, contribuyen al bien común.
Por lo dicho, ahora que vivimos la crisis cultural, resalto hacia donde debemos dirigirnos, a fin de diferenciar lo que es verdadera cultura, no limitada a lo artístico, sino al sentido cultural, para hacernos mejores personas y más libres.
