Por los caminos de la esperanza

Luis_pineda47@yahoo.es

La esperanza… para mí, la esperanza es una cosa que tengo cuando me despierto, que pierdo en el desayuno, que recupero cuando recibo el sol en la calle y que, después de caminar un rato, se me vuelve a caer por algún agujero del bolsillo.
Y me digo: «¿Dónde quedó la esperanza?». Y la busco y no la encuentro. Y entonces, aguzando el oído, la escucho ahí, croando como un sapito minúsculo, llamándome desde todos los pastos.

La tengo, la vuelvo a perder.  A veces duermo con ella y a veces duermo solo. Pero yo nunca tuve una esperanza de receta, comprada en una tienda de corte y confección, una esperanza dogmática. Es una esperanza viva y, por lo tanto, no sólo está a salvo de la duda, sino que se alimenta de la duda.

Eduardo Galeano

Las crisis que vive nuestro querido Ecuador se van agudizando. Desde una mayor inseguridad, exacerbada por la implementación de políticas neoliberales y un empobrecimiento generalizado de la mayoría de la población, llegamos a una amenaza inminente de un estado de conflicto casi permanente que se agudiza por las próximas elecciones. Como si fuese poco el presidente está realizando una preocupante tendencia hacia un autoritarismo progresivo que, poco a poco, se va institucionalizado. A ello tenemos que agregar la crisis energética que agudiza la inseguridad y la crisis económica. Finalmente, Ecuador en el año 2016 estaba situado como el segundo país más seguro de la región, mientras que para 2023 se ubicaba ya como uno de los más peligrosos del continente.

Pedro Pierre nos resume la situación internacional: “Ahora este monstruo se llama fascismo -o barbarie- y se manifiesta por todos los continentes. En América Latina, el más castigado es Haití. En Asia-Medio Oriente es Palestina que padece un por parte de Israel. En África, tal vez sea Rwanda el más castigo en el centro del continente, dominado por las grandes multinacionales saqueadoras. En Europa es Ucrania, por el gobierno fascista que tiene y que se presta a los planes guerreros antirusos de Estados Unidos y la OTAN (Organización militar del Tratado del Atlántico Norte). En América Latina regresamos a los tiempos de Pinochet, como en los casos de Milei en Argentina, Noboa en Ecuador, Boluarte en Perú, Bukele en el Salvador…”

El mismo, Pedro Pierre, nos enuncia motivos de esperanza, en su artículo “La esperanza no muere”: “Más recientemente, se está dando un paso más en la lucha contra el fascismo. Venezuela está promoviendo mediante varias cumbres mundial la alianza “Internacional Antifascista por un Mundo Nuevo”. Algo nuevo está naciendo o, mejor dicha, a algo nuevo estamos naciendo porque este levantamiento mundial es de nosotros y para nosotros los pueblos empobrecidos. Algo nuevo está naciendo: un espacio de lucha mundial por la vida y la dignidad… Un tal acontecimiento levanta la esperanza. ¿No será que, después de los 200 años de la derrota de los españoles en Ayacucho, Perú, la espada de Simón Bolívar, el mariscal de las 100 victorias, sigue recorriendo América Latina y más allá, mientras su voz, junto a la de José Antonio Sucre, nos sigue diciendo: “Porque hemos vencido, ¿venceremos? Los medios de los Movimientos sociales son pacíficos y sin fronteras, pero la meta es la misma: una vida mejor, personal y colectivamente, y ‘un nuevo mundo’. ¡Adelante juntos, organizados y valientes!”