El origen de la inteligencia

 Por: Lcdo. Augusto Costa Zabaleta  

Empezando por la del propio Charles Darwin, se han propuesto muchas teorías para explicar por qué los humanos desarrollamos una mayor inteligencia; “La mayor grandeza consiste en hacer que todos se sientan grandes”.

Según una de las teorías, la evolución del cerebro humano se produjo probablemente en sucesivos estadios; la primera fase la desencadenó el cambio climático en África, cuando el clima se enfrió, los bosques empezaron a retroceder, lo que forzó a nuestros antepasados a trasladarse a la llanura abierta y a las sabanas, donde estaban expuestos a los depredadores y a los elementos hostiles, y para sobrevivir se vieron obligados a cazar y a caminar erguidos y a utilizar herramientas, que requería tener un cerebro más grande; según esta teoría, no es solo que el hombre del pasado crease herramientas, sino que ellas lo crearon a él.

Según otra teoría, lo que prima es nuestra naturaleza social y colectiva; los humanos tienen facilidad para coordinar las tareas de caza, agricultura, lucha y construcción al contrario de otros primates, lo que requería un cerebro más grande para evaluar y controlar estas actividades y el reverso de esta teoría es que se necesitaba un cerebro más grande para maquinar conspirar, engañar y manipular a otros individuos inteligentes de la tribu; esta es la teoría maquiavélica de la inteligencia.

Otra teoría sostiene que el desarrollo del lenguaje, que llego más tarde, contribuyó a acelerar el aumento de la inteligencia; con el lenguaje llegó también el pensamiento abstracto y la capacidad para planificar, organizar la sociedad, trazar mapas, etcétera; los humanos poseen un amplio vocabulario que supera a cualquier otro animal.

Otra teoría es la de la selección sexual, según la cual las hembras prefieren emparejarse con machos inteligentes; en el reino animal, por ejemplo, en una manada de lobos el macho alfa mantiene unido al grupo, mediante la fuerza bruta; pero hace millones de años, a medida que fue aumentando la inteligencia de los humanos, la dirigencia estará ocupada por la inteligencia y no por la fuerza.

Análogamente, el lenguaje nos permite simular el futuro, los animales poseen un lenguaje rudimentario, pero el único tiempo que manejan es el presente.

El doctor Daniel Gilbert, psicólogo en Harvard escribe: “Durante los primeros cientos de millones de años tras su aparición en el planeta nuestros cerebros permanecieron atrapados en un presente permanente, y la mayoría de ellos aún lo están hoy, pero no así el tuyo o el mío, porque hace dos o tres millones de años nuestros antepasados comenzaron una gran huida de aquí y el ahora”.

Cada vez, somos más futuristas, para ello vivimos, trabajamos, investigamos e innovamos.

Lcdo. Augusto Costa Zabaleta

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