Por la senda triste
del dolor y el miedo
el sol se resiste
a surcar su vuelo.
Sin amor, la roca,
funde su delirio,
sin verdor ni brillo
que a su suerte invoca.
Hora del espanto
y fantasmas muertos
en los desconciertos
y ojos del quebranto.
Negras ilusiones
corren por el piso
entre ventarrones
y odios primerizos.
Fuegos centellantes
surcan las praderas,
mientras desafiantes
van las calaveras.
Todo es un lamento,
todo es griterío,
hasta el firmamento
labra su vacío.
Rostros dislocados
vuelan por su mundo
y en lo más profundo
todo está juzgado.
Hombres victoriosos
van por las praderas
con sus cabelleras
y ojos herrumbrosos.
Por las alambradas
de los continentes
duermen las silentes
masas derrotadas.
El olor a muerte
nutre los paisajes
y los personajes
son materia inerte.
