A punto de una tercera guerra mundial…

Por la senda triste

del dolor y el miedo

el sol se resiste

a surcar su vuelo.

Sin amor, la roca,

funde su delirio,

sin verdor ni brillo

que a su suerte invoca.

Hora del espanto

y fantasmas muertos

en los desconciertos

y ojos del quebranto.

Negras ilusiones

corren por el piso

entre ventarrones

y odios primerizos.

Fuegos centellantes

surcan las praderas,

mientras desafiantes

van las calaveras.

Todo es un lamento,

todo es griterío,

hasta el firmamento

labra su vacío.

Rostros dislocados

vuelan por su mundo

y en lo más profundo

todo está juzgado.

Hombres victoriosos

van por las praderas

con sus cabelleras

y ojos herrumbrosos.

Por las alambradas

de los continentes

duermen las silentes

masas derrotadas.

El olor a muerte

nutre los paisajes

y los personajes

son materia inerte.