Que te asalten en la calle
ya no llama la atención,
que te mate algún hampón
es un ínfimo detalle.
Como dijo don Luis Valle,
ya no causa admiración,
es un tema tan simplón
que más de uno normaliza,
ni tampoco escandaliza
a la triste población.
Que te corten la energía
ocho, diez, catorce horas
no hace mella en las señoras,
mis vecinos y mi tía.
Es motivo de alegría
y hasta chiste dichos cortes,
ya no saltan cual resorte
los sencillos habitantes
de esta patria degradante
que ha perdido todo norte.
Ya no causa antipatía
el olor a combustible,
el smog incontenible
en las calles, en las vías.
Con tremenda sangre fría
aceptamos, en un rato,
los terribles sicariatos
contra vidas inocentes,
que pasaban, de repente,
y pagaron como patos.
No gritamos voz en cuello
por el trato degradante
contra damas gobernantes
que les hacen atropello.
Solo quedan los destellos
de los hombres y mujeres
y sus nobles procederes
ante insultos y maltratos;
pareciera que un rato
nos robaron los poderes.
Que nos mientan, aceptamos,
en la cara y tan de frente,
como lo hace el presidente
cada vez que lo escuchamos.
Ni siquiera protestamos
y aceptamos las mentiras;
este pueblo se le vira
de seguro, en elecciones,
por sus actos tan burlones
y en el cuello le respira.
