Benjamín Pinza Suárez
El distinguido articulista Jaime Guzmán Regalado ha tenido la gentileza de hacerme llegar dos importantes libros de su autoría, que constituyen un gran aporte a las letras lojanas. El primer libro, titulado “Calendario de la grandeza de Loja”, es todo un ensayo de cómo pasar revista a la historia de Loja de una manera fácil, amena y expectante habida cuenta que está diseñado por períodos a través de los cuales se va registrando puntualmente los acontecimientos históricos, políticos, culturales y artísticos que han tenido lugar desde 1546 hasta el 2023 en Loja.
Lo sobresaliente de esta su primera obra, es que sirve de libro de cabecera para estudiantes de primaria, secundaria y superior y para la ciudadanía en general, que podrán rápidamente enterarse de algún hecho interesante que desearan consultar respecto a lo sucedido en el pasado y en el presente de la vida de esta tierra y, con ello, adentrase en el conocimiento mismo de la historia de Loja que, dicho sea de paso, la generación actual ha perdido el apego y el interés por empaparse de los grandes hitos que ha tenido Loja en el concierto nacional e internacional.
Por supuesto que realizar una recopilación del acontecer histórico y cultural de una ciudad y provincia, no es una tarea fácil, máxime cuando Loja se ha caracterizado, desde su fundación, por marcar una trayectoria ejemplar, productiva, proyectiva y visionaria, con un torrente cultural envidiable y permanente. De manera que, construir crónicas o un registro de acontecimientos históricos, científicos, académicos, políticos y culturales no es una tarea fácil y por ello mismo, en este “Calendario de la grandeza de Loja”, por el limitado espacio de un libro, no se podrá encontrar todo lo que el lector requiera saber, pero sí los hechos más interesantes que desde la óptica del escritor, ha suscitado el interés ciudadano, constituyéndose de esta modo, en una rica e invaluable memoria histórica; y, como muy bien lo puntualiza en el prólogo Carlos García Torres: “Sin Heródoto poco o nada sabríamos de los antiguos griegos y de sus glorias. Sin Tito Livio, ignoraríamos los orígenes y desarrollo de la Roma Monárquica y Republicana. Y sin Plutarco no podríamos imaginar la relación de los grandes líderes de las culturas mediterráneas”.
Respecto a su segundo libro titulado “Negro y blanco”, se trata de un singular ensayo de novela corta, amena, sugestiva, que, fusionando lo real con matices de fantasía, resulta muy novedosa y atrayente por la forma sutil con que encara un tema doloroso, repudiable y prejuicioso como lo es el racismo, lacra social que hace del color de la piel un aberrante símbolo de discriminación donde lo blanco es sinónimo de nobleza, poder y dominación y lo negro, un símbolo de humillación humana. Nada hay más execrable que empecinarse: grosera, maliciosa y miserablemente a juzgar a las personas por el color de la piel ignorando la esencia humana.
He ahí el valor de esta obra que, empleando elementos básicos literarios, aborda esta temática con un lenguaje claro, sencillo, atrayente, directo, libre de perífrasis, pero sí colmado de finos matices para darle a la novela un profundo contenido educativo y una gran lección de humanismo.
