Café, turismo y naturaleza  

Quilanga, 27 de diciembre 2024

La paz de Quilanga, con pasos firmes y con mirada atenta marca el ritmo del desarrollo integral y de mejoras en la calidad de vida de sus habitantes al buscar convertirse en un destino turístico del sur de la provincia de Loja y del país.

Café, naturaleza, aventura, gastronomía, y conjunto de tradiciones culturales y religiosas se ven enriquecidas con su paisajística única en el fin de la cordillera de los Andes y de una variedad de climas de frío en la zona alta y templado en la parte baja que vuelven a este mágico rincón de la patria, en donde, la vida se prolonga, la lucha y el esfuerzo de sus habitantes construyen verdaderas historias de vida.

El prodigio del café de altura que, con las primeras lluvias llenan de blancura las fincas y de esperanza a sus productores es hoy ciencia, historia y tradición que motiva y llena de orgullo a sus habitantes, aún en las adversidades. El café le ha dado un nombre, una imagen, pues, algunos de sus productores se han convertido en ganadores de los concursos de Taza Dorada y Taza de Excelencia.

Alrededor del café, el productor y sus familias han dado un paso al emprendimiento de una diversidad de marcas de café que nacen de la variedad de cafés que se cultivan en la zona: arábigo, catucaí, típica, sidra, geisha, borbón, entre otros, cuyo aroma y sabor no abandona a quienes viven y visitan. El café, antes que un producto ha sido y es el fiel compañero del progreso del cantón.

La paz del cielo de Quilanga se abre hoy un nuevo camino al soñar convertir al cantón en un territorio y destino turístico de naturaleza, de café y de aventura. Los emprendedores por propia iniciativa y creatividad recrean sitios y atractivos turísticos que permitan admirar la impresionante paisajística de montañas y planicies, atractivos y experiencias vinculadas al agroturismo y producción, atardeceres mágicos, lagunas ríos, deliciosa gastronomía y un clima cálido que va entre los 16 a 22 grados.

Al recorrer sus parroquias urbanas y rurales: Quilanga, Fundochamba y San Antonio de las Aradas se encuentra con una cadena de atractivos propios del fin de la cordillera de los Andes, fincas de producción cafetalera y sus procesos, parques recreativos que plasman parte de la historia humana en monumentos y murales que adornan estos rincones mágicos y convierten a este pedacito de cielo en el aroma de la nostalgia lojana, cuyo olor y sabor a café no nos defraudará.

Contemplar el silencio de la represa, recorrer sus senderos para disfrutar de sus miradores, de un paseo en lancha, el canopy y la mejor fotografía con su familia y amigos. Los petroglifos, la capilla de Cristo Pobre y su misterio de fe, el Mirador de Llanogrande, la pampa de Pisaca, la cascada del Guabo, el mirador del barrio el Sauce enriquecido con la instalación de una tarabita llena de adrenalina y aventura al recorrer casi un kilómetro. El camino del Qapac Ñan y su encanto en la plaza del inca, para luego disfrutar de sus lagunas y ríos en Loma delgada, Iguila, Infiernillos.

Mi pueblito mágico también se caracteriza por sus tradiciones religiosas y espirituales relatadas por la bondad de su gente, también existen historias de longevidad, la gastronomía local y la degustación del café de especialidad, el mejor del mundo, hacen de su experiencia turística un recuerdo para no olvidar.

Quilanga está ubicado a 96 kilómetros de la ciudad de Loja y 50 kilómetros desde el aeropuerto de Catamayo; se llega luego de 100 minutos de viaje. Los servicios que ofertan los emprendedores de hospedaje, café, gastronomía y la primera Agencia/operadora de turismo “THE GARDEN-TOURS: Desde Quilanga, para el mundo” están debidamente regulados por el Mintur y aguardan su visita.