Numa P. Maldonado A.
Colaboro con Crónica por más de tres décadas y en ese lapso, largo o corto, como se prefiera calificarlo, he visto y he sentido que el mundo ha cambiado mucho en varios aspectos y, de otro lado (cumpliendo la inexorable ley hermética de la Polaridad), se mantiene, en líneas generales, con similares tendencias… En otras palabras, existe hoy un extraordinario avance científico-tecnológico que ha inaugurado ya la Era de la Inteligencia Artificial con impredecibles consecuencias y, como contrapartida, un mundo de múltiples crisis, cobijado por un clima casi inamovible de inequidad creciente, con injusticia para las grandes mayorías e impunidad para muy pocos; mundo del cual derivan el hambre y la pobreza, la corrupción y la violencia, y el sufrimiento y desasosiego para millones de seres humanos… Esta situación se refleja con efectos más graves en países inmaduros como el nuestro que, a pesar de haber caminado 195 años de vida republicana, aún no han podido superar la etapa neocolonialista y siguen inmersos en un Estado fallido.
Frente al inicio de un Nuevo Año muy especial, donde debemos elegir nuevas autoridades para el poder ejecutivo y legislativo (periodo 2025-2029), en calidad de ciudadano común, de a pie, que pretende expresar las fundamentales aspiraciones de las “mayorías”, me permito señalar las tres que dan título a esta primera entrega anual: paz, sensatez y gobernabilidad.
PAZ: Superado temporalmente el problema de la crisis energética que mantuvo a oscuras el país por el acumulado de cerca un mes (apagones entre 2 a 14 horas diarias), desde abril a diciembre, la inseguridad ha retomado el primer puesto como problema nacional mas importante: enorme cifra de 6.000 homicidios hasta noviembre del 24 (un 17,6 % menor al 2023). La inseguridad, como problema estructural desde décadas atrás, ha tomado importantes sectores de la justicia, la política partidista y varias instituciones como la misma seguridad nacional y otras; por lo mismo, no es fácil derrotarla, pero es posible mitigarla duplicando o hasta triplicando los esfuerzos realizados con mejores estrategias, que no requieren de gastos exorbitantes.
SENSATEZ: seguimos siendo un país inmaduro, comandado por un falso liderazgo vendepatrias, egoísta e inmoral, que se vende al mejor postor y, unas veces disfrazado de revolucionario y en el poder inaugura crueles dictaduras sostenidas por un incomprensible 30% de vivarachos, adulones y estúpidos; y, de otro lado, por el pequeño pero poderoso grupo de representantes del gran capital que practica ciegamente el dogma capitalista: todo para mi (o los míos), nada para los demás.
Inmadurez que impide los mínimos acuerdos pro país.
GOBERNABILIDAD: predominancia del llamado canibalismo político (y, por debajo de la mesa, tenebrosos acuerdos entre “contrarios” para fortalecer la cínica estrategia de conservar el poder mediante el reparto de la riqueza nacional entre la elite dominadora corrupta y carente de empatía). Una gobernabilidad que, apuntalando la endeble democracia, en un clima de paz y sensatez, comience a implementar al fin políticas sanas y eficaces que conduzcan al Bien Común.
¿Sera posible que con nuestro voto razonado y consciente podamos elegir de entre más de 2.000 candidatos, la mayoría sin mayores méritos, pero con pretensiones de reelección, dos mandatarios y 151 representantes probos que salven el país?
