
Leonardo Chamba H.
Síntesis histórica. En la época de estudiante secundario, en una clase de Historia Nacional el profesor expuso que el padre franciscano fray Jodoco Rique fue quien sembró trigo por primera vez en tierras quiteñas, capacitó a los nativos en la siembra de hortalizas y en el año 1539 enseñó a labrar la tierra con el arado de bueyes y uso de carretas que habían llegado de España. Por consiguiente, la introducción del arado con tracción animal constituyó un factor fundamental para el mejoramiento de las labores agrícolas.
Concepto. La preparación del suelo es una labor agrícola que tiene el objetivo de dejar en las mejores condiciones el terreno para el establecimiento de las siembras; es también conocida como labranza, que busca crear un ambiente de suelo superficial favorable para el buen desarrollo de los cultivos, es decir, para la germinación de las semillas, el crecimiento de las raíces y de la planta, y, asimismo, para la formación de los frutos.
Importancia de la preparación del suelo. La preparación de un suelo no sólo contempla el movimiento físico de la capa superficial, también incluye un conocimiento del entorno que rodea el sitio, que en algún momento pueda afectarlo; además, toma en cuenta las condiciones físicas, químicas y biológicas, para conocer el comportamiento hídrico y orgánico-nutricional en los años futuros. Es necesario resaltar que cada tipo de suelo tiene características particulares, por tanto, tendrá distintas necesidades en su preparación; lo más importante es realizar un buen diagnóstico, tomando en cuenta el mayor número de elementos que ayuden al productor a tomar las mejores decisiones.
Objetivos. Se resumen en los siguientes: – soltar y remover el suelo creando condiciones favorables para la circulación del agua y gases en la zona arable, y facilitar el desarrollo radicular de la planta; -generar condiciones óptimas de ablandamiento del suelo para la germinación de la semilla; – controlar y destruir las malezas que compiten con el cultivo; – aumentar la capacidad de retención de humedad del suelo, eliminar insectos que constituyen plagas, sus larvas, huevos y lugares de desarrollo; – incorporar residuos vegetales, fertilizantes, cal.
Tipos de métodos. 1) Labranza tradicional, es el método utilizado ancestralmente mediante tracción animal, particularmente por pequeños productores, efectuando la cruza y recruza para modificar el suelo; 2) Labranza convencional, se realiza con maquinaria, o sea, con tractores que llevan acoplados arados de vertedera o de discos para dar la profundidad de labor e invertir el suelo con rastra de discos; 3) Labranza mínima, se efectúa roturando en línea continua únicamente la parte donde se colocará la semilla, puede hacerse con tracción animal o manualmente con lampa o azadón; 4) Labranza cero, es la preparación del terreno para la siembra sin roturar el suelo, consiste en limpiar con machete las malezas y luego sembrar incorporando el rastrojo del cultivo anterior, también se la conoce como “labranza de conservación”.
Comentarios. Hasta hace algunos años, en la preparación del suelo en la provincia de Loja se aplicaba el fuego para la quema de la “luzara”, pero, por el riesgo de provocar incendios, esta práctica tradicional ha sido prohibida. Por otra parte, el relieve del territorio provincial es muy irregular, lo que limita el uso de maquinaria, de ahí que la yunta de bueyes es la de mayor empleo, porque se puede alquilar por día de trabajo. Además, en colinas o lomas con inclinación moderada se debe conducir el arado en forma transversal a la pendiente, para evitar la erosión de la capa superficial por las lluvias. Asimismo, en los “suelos pesados” es imprescindible aplicar abono orgánico, esparciéndolo luego del arado e incorporándolo con la labor de “rastrillado”, con esto se mejorará la estructura del suelo, permitiendo una mayor porosidad y permeabilidad; y, en caso de enmienda de suelos ácidos, en esta etapa se agregará la cal agrícola, en forma similar al abono. (Continuará).
