Por Ruy Fernando Hidalgo Montaño
Cuando parece que nuestro amado país va perdiendo la ruta, paulatinamente, con las acciones especialmente del poder Ejecutivo claramente atentatorias a la constitución vigente y a los acuerdos internacionales firmados por Ecuador en diferentes foros mundiales, cuando vemos un poder judicial obedeciendo órdenes provenientes de sectores interesados que desembocan en sentencias totalmente direccionadas sin nada de objetividad y ausencia completa de imparcialidad, cuando revisamos las 19 listas de aspirantes por nuestra provincia a la Asamblea y descubrimos en los casilleros a ciertos candidatos y candidatas improvisados. No podemos más que temer por el futuro del órgano legislativo, que ahora mismo enfrenta un decrecimiento en el nivel de debate, y en la generación de leyes que beneficien al pueblo, es que el nivel de improvisación es una constante en todos los procesos electorales por lo menos en los recientes, se nota que mucha gente fue puesta a dedo sin ningún aval de formación política situación en la que caen la mayoría de organizaciones partidistas, y luego quienes pagan los platos rotos somos los habitantes de esta provincia con retraso, falta de gestión para obras fundamentales para el desarrollo integral de Loja.
Pensamos que la institucionalidad de la república corre peligro de quebrarse, por el continuo irrespeto a la constitución y justamente de quien se supone debería hacerla respetar hasta las últimas consecuencias, se la pisotea permanentemente cuando, por ejemplo, al desestimar la voluntad popular manifestada en las urnas a fines del 2023 ante el fin del gobierno de Lazo por la muerte cruzada, el pueblo depositó su confianza en un binomio conformado por Daniel Noboa y Verónica Abad que sorpresivamente triunfaron, pero desde el primer día surgieron discrepancias personales entre ellos marcando una distancia abismal en las dos primeras magistraturas, dejando prácticamente en acefalía la vice presidencia, en un afán muy claro de alejarla lo más posible de Carondelet y del país, incluso sobre toda norma jurídica.
Todos estos caprichitos dictatoriales lesionan seriamente la estabilidad democrática de un gobierno que ha ido de desatino en desatino, generando incertidumbre en el pueblo, por la falta de credibilidad en sus declaraciones públicas pues, hoy dicen una cosa y mañana la cambian sin el menor empacho Por eso, debemos elegir un mandatario que no violente arbitrariamente lo que establece la carta magna que rige cada acto de todos los ecuatorianos y más aún de los que ocupan cargos que requieren de una suprema idoneidad y una ética a prueba de todo. Ojalá este 2025 sea el renacer de valores que por ahora no se los ve por ninguna parte.
