¡Ahorita! El cambio en la cultura de pagos

Santiago Armijos Valdivieso

Es evidente que la utilización del dinero en efectivo es cada vez menos frecuente en nuestras actividades cotidianas. Esto ocurre como resultado de la era digital en la que vivimos, cuya impronta está marcada por la innovación, el uso de los teléfonos inteligentes y la celeridad de la transaccionalidad económica.

Tales realidades acontecen plenamente en Loja, al igual que en otras ciudades del Ecuador y del mundo, como fruto de los colosales efectos de la globalización que borran fronteras y eliminan distancias continentales.

Traigo el tema a este artículo porque resulta importante atarlo a lo que ha sucedido y está sucediendo en la ciudad de Loja en esta materia durante los últimos años. Me refiero a la nueva modalidad masiva de pago inmediato, bautizada con el lojanismo “Ahorita”, cuya creación e impulso es del Banco de Loja para facilitar la compra y la venta de productos y servicios, la cual funciona mediante la lectura, desde la cámara de un teléfono celular, de un código QR (código de respuesta rápida) para permitir la transferencia instantánea de fondos desde una cuenta bancaria a otra.

Esta moderna forma de pago ha calado tan hondo en la costumbre comercial de la ciudad y provincia que miles de personas, comercios, centros educativos, cafeterías, restaurantes, farmacias, hospitales, empresas, sitios de diversión y entidades de distinta índole en general, lo utilizan a diario para abrazar la comodidad y seguridad de evitar el dinero en efectivo y, especialmente, la utilización de las incómodas monedas fraccionarias, para efectuar los pagos y cobros que se requieran.

     Es tan cierto lo que digo que, en los tradicionales mercados de la ciudad, los usuarios pagan con total normalidad a las vivanderas, mediante el sistema ¡Ahorita!, las frutas, verduras y hortalizas que allí se venden. Lo mismo ocurre cuando se abona el precio de una funda de chifles o camotes que se expenden en el parque central de Loja en gordos canastos. Lo propio sucede cuando es momento de pagar la carrera de un taxi o entregar el valor de un libro. Todo esto con la exoneración de sufrir los inconvenientes de los vueltos y la falta de centavos.  

Lo notable del tema resulta ser que, aunque existen otras aplicaciones de pago digital QR, que ofrecen diversas entidades financieras, la denominada ¡Ahorita! del Banco de Loja, se impone de largo en la preferencia de los lojanos.

 ¿Será porque es un servicio financiero digital eficaz, desarrollado y mejorado localmente, o porque definitivamente Loja siempre tendrá preferencia por una entidad que, nacida en la ciudad fundada por Mercadillo, la ha servido por más de 57 años con lealtad y seguridad?  Seguramente es por ambas razones.

Lo cierto es que la aplicación digital ¡Ahorita! del Banco de Loja ha cambiado la cultura de pagos en nuestra ciudad, o al menos ha dado una vuelta de página a la era del pago con moneda fraccionaria que por tanto tiempo reinó en nuestros bolsillos, carteras y chaucheras.

Sin duda, esta vuelta de tuerca en la cultura de pagos es una clara muestra de que Loja baila al ritmo vertiginoso de la tecnología global, en este caso, aplicada al pago masivo de productos y servicios.

¡Esa es la realidad y la clara muestra de que nada está estático y que todo está en continuo movimiento y transformación!