Diego Lara León
Pertenezco a aquella generación que en la escuela nos obligaban a tener siempre con nosotros: pañuelo para andar siempre con la nariz y la cara limpia; peinilla, para nunca estar “mechosos”; y, diccionario para siempre consultar el verdadero concepto de las palabras.
Aquellos hábitos que uno cultiva en la niñez, se quedan para toda la vida. Nunca salgo sin pañuelo en el bolsillo, por obvias razones ya no uso mucho la peinilla, y el diccionario Larousse de bolsillo lo he reemplazado por apps en mi teléfono y diccionarios digitales en el computador.
Me ha servido mucho en la vida esa buena costumbre de consultar el concepto de las palabras. Si confundimos el significado de una palabra, podemos estar a puertas de cometer enormes errores y “horrores” como me decía mi profesor de Lengua y Literatura en el colegio.
Una de esas palabras que se entienden mal o se tuerce su concepto, a veces por desconocimiento y otras veces de forma premeditada, es la palabra ENCUESTA.
Sobre todo, en época electoral “las encuestas” son muy famosas y muchos políticos y sus equipos dicen tener “las encuestas reales, las propias”. Casi siempre esas supuestas “encuestas reales” los tienen como líderes en la contienda electoral (que rara coincidencia). ¿Se han dado cuenta que ningún candidato publica una encuesta donde no esté de ganador?
Pero, ¿qué es una encuesta? La encuesta es un instrumento, así como suena, solo un instrumento que permite obtener información puntual sobre un tema que necesitamos consultar a un grupo humano, para luego, complementar con otros instrumentos y metodologías, y así construir un estudio de mercado.
Por lo tanto, una encuesta no es un estudio de mercado, es apenas una pequeña parte de ese estudio. Si yo hago solo una encuesta y no uso el resto de herramientas que forman parte de un estudio de mercado, estoy mintiéndome y mintiendo a los demás sobre el resultado de esa investigación.
Les voy a hacer la siguiente analogía: si yo soy mecánico y me piden hacer una valoración del estado actual de un vehículo que alguien quiere comprar, yo debería: revisar motor, sistema eléctrico, ruedas, frenos, caja de cambios, estado de la carrocería, suspensión, etc. ¿Qué les parece que yo solo revise el estado de las llantas y como las llantas están bien, yo concluya que el carro está bien? Creo que estaríamos de acuerdo que sería un grandísimo error y casi una estafa. Pues es exactamente igual que yo crea que un estudio de mercado es solo aplicar una encuesta.
Una encuesta es una herramienta fácil de usar, por eso todos la usan, pero por lo mismo que es fácil de aplicar tiene muchas limitaciones, por eso se la debe complementar con análisis de tendencias, tamaños de muestras, niveles de confianza, márgenes de error, estratificación de públicos objetivo y muchas cosas más.
Si me aceptan un consejo, no crean en las encuestas electorales, a menos que les indiquen la metodología, el análisis de tendencia, muestra estratificada, margen de error y por supuesto que tengan firma de responsabilidad.
Hemos llegado al momento de la sociedad, donde muchas personas creen en los estudios de mercado que les conviene, no en los reales, otros creen que publicando estudios falsos su candidato va a ganar. En fin, como decía mi abuelo, “cada quien con su cada cual”.
Y ustedes, ¿utilizan de vez en cuando un diccionario?
@dflara
