Quilanga, 18 de enero de 2025
Así fue tu nombre, así te llamamos todos. Eras el conchito de la familia integrada por don Olivo González Jiménez y Laura Piedra Luna, tus hermanos las gemelas Cecibel y Aracelly, Titico (+), Henry (+) y Yadira (+). La vida y Dios ha probado a estos esposos, quienes, desde el silencio de su hogar en Quilanga han enfrentado con dolor, sabiduría y mucha fe la pérdida, a muy temprana edad la partida de cuatros de sus seis hijos e hijas.
En esta familia, vecinos de nuestra niñez, juventud y hoy en la edad adulta se palpita su perseverancia en el hogar y a la vez la fortaleza indescriptible para procrear, criar y con el dolor del alma sepultar a cuatro hijos. Se dice, que un padre o una madre no están para ver morir a sus vástagos, sin embargo, don Olivo y la tía Laura, hoy, una vez más, viven esta experiencia.
Clarita, nacida en 1976, es parte de la historia de su familia y es parte de la historia de quienes fuimos sus vecinos y familiares. Crecimos en la niñez correteando en la cuadra de la calle Bolívar, los juegos infantiles recreativos nos juntaban a la niñez de los años setenta y conforme pasaban los años compartíamos la juventud en la fiestas de nuestro adorado pueblo, estar en un matiné, en una kermes, en el baile popular o en las fiestas populares nos confraternizaba y entre las risas y el baile, los sueños de la juventud por un Quilanguita divertido y próspero animaban las tardes y noches de tertulias y quizá uno que otro cantaclaro.
Creciste en tu Quilanga, tus estudios en la escuela de niñas Francia y en el Colegio Técnico Quilanga, nos permitió disfrutar tus triunfos, verte en la pasarela como candidata a Reina del Colegio y Reina del club 15 de Septiembre, nos alegraba y estuvimos allí para aplaudirte.
Un tiempo muy corto te distanció, pues, tus sueños de ser una profesional te llevaron a la ciudad y en la Universidad Nacional de Loja obtuviste tu título de doctora en Medicina Veterinaria, volviste triunfante, alegre y feliz para emprender con tu almacén veterinario y servir a los agricultores y productores, sobre todo, para estar en tu casa con tu madre y tu padre y con su luz iluminarte y servir de mejor manera.
Tu vida profesional se plasmó en Quilanga en tu casa, con tu parentela, con los tuyos y con tu sonrisa diáfana y saludo atento soñabas. Tus pasos agitados, a veces, por las preocupaciones de la vida, fueron fugaces, pero los resultados llenaron tu vida. Tu proyecto de descanso en la comuna de Anganuma, tu emprendimiento turístico “Yadira eventos”. Recuerdo tu apoyo incondicional para el primer fam press trips como estrategia de marketing para dar a conocer a nuestro cantón Quilanga como un destino turístico y luego verte atendiendo llenaba de emoción la vida.
Agosto 2024 marcó tu vida y la vida de quienes te conocimos. Fuiste a revisión médica por leves malestares y resultó que estabas muy mal, te operaron, volviste a Quilanga a conducir tu carro y luego iniciar un proceso de quimioterapia, tus esperanzas eran las esperanzas de todos quienes te conocimos. Batallaste, te convertiste en una guerrera, pero tus fuerzas no fueron suficientes, porque el Creador tenía otros planes contigo, convertirte en ese bello ángel guardián para tu familia, para tus cercanos vecinos, para tus amigos y para el cantón.
La enfermedad tuya nos unió como familia, como amigos, como compañeros. Allí estuvieron tus maestros, tus compañeras de escuela, tu familia para ayudarte económicamente y también para que te lleves una parte de muchos al donarte sangre. Los mensajes de solidaridad y de gratos recuerdos acompañados de una fotografía de los mejores momentos han inundado las redes sociales.
Vete feliz al cielo, al coro de los ángeles y desde allí vela por tu familia y vela por quienes quedamos aun en esta tierra. No te digo paz en tu tumba, porque de seguro, seguirás siendo la persona inquieta y coquetona que fuiste en la tierra.
