El General Juan Otamendi, gestor de la bella ciudad San Antonio de Macará

El 4 de octubre de 1719, el Capitán Don Luis Felipe Tamayo del Castillo, Familiar Titular del Santo Oficio y Juez Comisario para Composiciones y Medidas de Tierras, citó al Cacique Don Esteban Chamba y a Don Pedro Vidal y a Lázaro Baca, alcalde y regidor del pequeña Caserío de San Antonio y ordenó delante de tres testigos, la publicación del Auto que crea la ciudad de Macará. Esta fecha, por resolución unánime del concejo municipal del 2019, se la conmemora el 26 de octubre de cada año, por asuntos logísticos, así como, para conmemorar la Firma de la Paz entre Ecuador y Perú en 1998.

Terminadas las campañas de la independencia, la Gran Colombia de Bolívar se dividió en tres Estados, uno de los cuales era el Ecuador o Distrito del Sur, cuyo primer presidente fue el General Juan José Flores, cuyo gobierno organizó la división territorial del país en la que a Macará le correspondió ser parroquia del cantón Calvas, en la provincia de Loja.

Quien realmente es el General Juan Otamendi, JUAN OTAMENDI, llamado “El Centauro de Ébano”, nacido en los llanos de Venezuela, a orillas del río Guárico, el lunes 8 de octubre de 1798. Se dice que fue hijo de un clérigo y una negra esclava. Por esa época, un señor llamado Mateo Rubio le compró la libertad y lo envió a la Plaza Mayor de los ejércitos de la independencia. 

Por 1817 ya se había convertido en un poderoso mulato de gran estatura y músculos de acero. Había sentido en carne propia el dominio español sobre los hombres de América, por lo que se unió a las fuerzas del Libertador Simón Bolívar, como soldado de línea y participó en todas las batallas, que a la postre culminaron con la independencia de Venezuela. Siempre sobresalió por su bravura, lealtad y patriotismo, y en cada una de ellas logró merecidos ascensos. En mayo de 1824, cumpliendo órdenes de Bolívar, pasó por Guayaquil con destino al Perú, donde participó en las famosas batallas de: 

JUNÍN, cumplida el viernes 6 de agosto de 1824, la misma que duró cuarenta y cinco minutos y fue cumplida a 4.100 metros sobre el nivel del mar, con triunfo patriota. Bolívar expresó antes de ella: “¡Soldados! El Perú y la América toda aguardan de ustedes la pa, hija de la victoria, y aún la Europa liberal les contempla con encanto porque la libertad del Nuevo Mundo es la esperanza del Universo. ¿La burlarán? No, No. Ustedes son invencibles”. 

AYACUCHO, cumplida el martes 9 de diciembre de 1824 en la Pampa de Quinua, a una altitud de 3.400 metros sobre el nivel del mar y a 37 kilómetros de la ciudad de Ayacucho, Perú, el jueves 9 de diciembre de 1824, de 8 de la mañana a 1 de la tarde. El ejército realista sufrió 1400 bajas y 700 heridos, mientras que los patriotas tuvieron 309 muertos y 660 heridos. 

Tres años después, Otamendi lucía las insignias de “Capitán”, y en 1829 bajo las órdenes del Gral. Juan José Flores, tuvo destacada y valiente participación en la batalla de Tarqui. Instaurada la República del Ecuador en 1830, el Gral. Juan José Flores lo llamó a su servicio personal. En 1834 con el grado de general participó en la “Batalla de Miñarica”, en la llanura del mismo nombre, cerca de Ambato, cumplida el 18 de enero de 1835, conflicto que marcó un punto de inflexión en la consolidación del gobierno del guayaquileño Vicente Rocafuerte, enfrentando su ejército “Convencional”, junto a las fuerzas de José Félix Valdivieso, contra las tropas de Juan José Flores. La victoria de Rocafuerte en este sangriento combate, que involucró a héroes de la independencia ecuatoriana, es un testimonio de la valentía y el sacrificio en la lucha por la independencia y la identidad nacional.

Desde mayo de 1837 se radicó en la bella región de San Antonio de Macará, donde no había un poblado sino un grupo de casuchas esparcidas aquí y allá, rodeadas de oberales, con su chacra delante y un corral atrás. Había elementos para formar un pueblo, por lo que poco a poco se fueron construyendo más viviendas, y en sus noches de festejo gritaban: “Como Macará, pueblo más feliz no habrá”. Por todo ello puede decirse que el General Juan Otamendi, fue gestor de la parroquia de San Antonio de Macará, ya desde aquella época, tierra de hombres valientes y muy trabajadores, amantes de la guitarra y la serenata, como de bellas y fieles mujeres, hacendosas y expertas en la elaboración de sabrosos potajes, como: Ceviche de carne, hornado de gallina criolla, repe blanco, náparo de chivo, cecina de chancho, arveja con guineo, y muchas ricuras más. ¡Jamás olvides que como Macará, otro no habrá. Recuerda que este bello cantón por siempre te estará esperando! En Macará el Parque Central, que está junto al Centro Administrativo Municipal, se llama Juan Otamendi, en agradecimiento a la gestión realizada por este valioso General.

“La macareñidad es el más noble de los sentimientos que llega con nosotros al nacer, lo proyectamos con honor e hidalguía durante toda nuestra existencia, y ni siquiera la muerte podrá extinguirlo, porque cuando volvamos a la tierra, su espíritu perdurará por siempre en las generaciones venideras”. Son las expresiones del doctor Francisco José Correa Bustamante, abogado y diplomático guayaquileño, hijo del empresario macareño Emiliano Correa Mora, expresidente del Municipio de Macará, y de la dama guayaquileña América Bustamante de Correa.

Con todo respeto y aprecio.

Dr. Ing. Alfredo Suquilanda Valdivieso, MSc.

Correo: alfredosuquilanda@hotmail.com.

Quito-Ecuador.